«Esta es la  noche más impactante de nuestra carrera televisiva”. Dicha afirmación de Jorge Javier Vázquez en directo, después de cuatro horas -aún restarían treinta minutos más- del especial ‘Cantora: la herencia envenenada’, emitido este viernes 13 de noviembre en Telecinco, demuestra a las claras la intensidad de un programa que a la postre puede sintetizarse en la confesión descarnada de un hijo absolutamente atónito, Kiko Rivera, tras caérsele la venda de los ojos según el concepto que, hasta el pasado 2 de agosto, ha tenido y mantenido sobre su madre: la tonadillera Isabel Pantoja.

Kiko Rivera

A las dos de la madrugada sólo habían entrado dos vídeos en el especial que tanta expectación había creado entre los telespectadores. Una expectación que no fue en balde. Porque Kiko estuvo confesándose con el alma rota durante todo ese tiempo.

En la charla introductoria ya comenzó sin pelos en la lengua: “Hay muchas cosas que la gente desconoce y que yo desconocía. Me parece mentira que tenga que venir a un programa de televisión para aclarar la herencia de mi padre. Me han robado a sabiendas. Además, me han engañado a sabiendas. Me hicieron firmar en mi desconocimiento”.

Kiko Rivera: «Es muy duro»

Kiko Rivera se encuentra absolutamente mareado, descentrado, turulato: “Es muy duro conocer toda una versión de la historia durante toda una vida y ahora descubrir que nada fue así. Pero yo tengo los papeles y los papeles no cambian. No mienten. Esto es moralmente acojonante. Hay gente que está implicada con mi madre en esto. Pase lo que pase no la voy a poder perdonar. Hay gente que ha estado implicada y que ha hecho conmigo vida normal. No la voy a poder perdonar jamás”.

“En su escala de valores -añade-, en la escala de valores de mi madre, está por encima el dinero que sus hijos. Mi madre está cegada por el dinero. Yo estaba absolutamente confiado en mi madre. A estas alturas de mi vida no puedo. Conmigo mi madre no tiene corazón. Conmigo ha hecho un paripé. Lo que ha hecho mi madre conmigo yo no se lo haría a mis hijos. ¿Qué si mi madre me quiere? Según estos papeles, no. Pero si a eso se le llama querer, yo no quiero que me quiera”.

Jorge Javier le hace preguntas directas. Kiko Rivera no duda en responderlas. Va a por todas. Su daño quiere neutralizarlo. Contándolo: “Nunca he firmado ningún papel conscientemente de lo que firmaba. Mi madre ha hecho hasta un paripé con mi problema con las drogas. Pregúntenle cómo se llama mi médico. El médico que me lleva. Eso lo sabe mi mujer. Y la gente que me quiere. Mi madre ha antepuesto el dinero antes que todo. ¿Por qué? Esa es la primera y única pregunta que le haría. ¿Por qué ha hecho todo lo que ha hecho?”.

“Me da igual que mi madre me perdone o no”

A Kiko su madre le ha ocultado demasiadas cosas, demasiados aspectos, demasiados datos. Lo de la herencia de su padre ha sido crucial. “Yo la he ayudado a ella más que ella a mí. Yo no sabía nada, yo vivía en el desconocimiento. Ella no me ha valorado. Porque ella era la Pantoja y no mi madre. Yo no he tenido a mí madre, he tenido a Isabel Pantoja. Mi madre nunca me ha contado su vida. Ahora se ha quedado sola de verdad. De pequeño pasaban miles de personas por mi casa”.

Kiko Rivera

Después de que Kiko Rivera ha descubierto todo cuanto ha descubierto -sobre todo un misterioso suceso al final desvelado que sucedió el pasado 2 de agosto-, ya le es indiferente cuanto haga la autora de sus días: “Me da igual que mi madre me perdone o no”.  Jorge Javier adelanta que no se cumplieron las últimas voluntades de su padre: “Hace 34 años que mi madre no es buena persona conmigo”.

«No la quiero llevar ante un juez»

El documental clarifica situaciones. Isabel Pantoja quedaba como usufructuaria de Cantora, pero Paquirri jamás se la dejó en propiedad. Paquirri no dejó nada en propiedad para las madres de sus hijos. Antonio Palacio, el chofer de Paquirri asegura que “si Paco levantara la cabeza y viera que no se ha cumplido su voluntad, se moría otra vez”. Kiko incide: “No la quiero llevar ante un juez, eso depende de ella”.

En cuanto al momento artístico se su madre, opina que  “La Isabel Pantoja actual no es la Isabel Pantoja de 1989, y ella lo sabe, pero no lo admite. Mi madre se ha trabajado mucho la pena diciendo no tengo nada, no tengo nada”. Opinan los colaboradores. Mila Ximénez: “Encuentro a Kiko más seguro, más firme. Yo creo que Cantora va a reventar por todo lo alto”.

La palabra clave es el dinero

Antonio Rossi: “La ambición la llevó a la cárcel y la ha llevado a quedarse sin su hijo”.

Chelo: “Kiko Rivera es el único que puede desmontar a Isabel Pantoja. Yo creo que ella de ésta no se recupera. La palabra clave es el dinero. El dinero por encima de todo. En todas sus relaciones siempre ha habido la palabra dinero por encima de todo”. Canales Rivera está presente en el plató y comparte que “me conmueve verlo así”.

Rafa Mora: “Me duele mucho ver a mi amigo así. El niño ya no es ningún niño. El niño se ha hecho grande. Ha formado su propia familia que es su mujer, sus hijos y sus amigos. Aunque esté fuerte, ahora le queda mucho por sufrir. Es el momento de que quienes lo quieran de verdad den un paso al frente”.

Kiko Matamoros: “Ella tiene una soberbia secular. Ella públicamente no va a cederle a Kiko ni un ápice de veracidad en lo que dice”.

La figura de Paquirri

Paquirri fue un ídolo en Portugal, América, España. Amasó una fortuna de mil millones de pesetas entonces. Serían 40 ó 46 millones de euros de hoy. Él decía que quería retirarse. Cuando con 36 años se quería retirar es porque tenía amasada una fortuna.

Canales Rivera: “Para mí es importante porque los hechos dan la razón a mí abuelo. Kiko debe vernos a los Rivera como unos aliados. A mi madre le encantaría tener relación con Kiko. ¿Sobre Isabel Pantoja? Las cosas no son como tú quisieras, sino que son como son. Y el karma existe”.

Kiko Rivera: “Aunque alguna crea que tengo pocas luces, no es que tenga buenas pocas luces, es que soy bueno. Quien tienes pocas luces eres tú, que has hecho esto y ahora tienes un marrón enorme. Tengo que darme mi tiempo para recuperar mi relación con los Rivera. No he podido estar con esta parte de mi familia por culpa de mi madre«.

Objeto de engaño

El testamento de Paquirri no se cumple. Isabel quería cambiar el usufructo por bienes, lo que al final lo consigue. Kiko Rivera ha sido víctima de una trama urdida por Isabel Pantoja, su tío Agustín y Ramón Calderón, que “es un sinvergüenza. Que llame aquí si se atreve a llamar”.

Kiko Rivera comienza a desgrana sus papeles, los documentos que lleva en mano, los documentos que traslucen el engaño del que ha sido objeto: “En 1986 Cantora S. A. Empresa pide una hipoteca de 50.000 millones de pesetas. Si en 1986 todavía no es de nadie y todavía no se ha hecho repartición. Pone un bien que no es suyo para una cosa suya. Legalmente es un fraude”, comienza narrando con claridad.

El lío de Cantora

“Cantora está dividida en 9 fincas. En 1988 vuelve a pedir, poniendo a Cantora, 35 millones de pesetas más. Y ya nos vamos a 2002, 11 de julio en Fuengirola, se termina la cancelación de los 85 millones de pesetas. Y la vuelve a hipotecar Cantora por 2.700.000 euros. Se agruparon las 9 fincas y ya sólo hay 6 fincas. Faltan 3 fincas que ya no aparecen aquí. Sin saberlo estoy hipotecado desde que tengo 2 años. Aparece luego Pantomar S.L., aparece mi madre como jefa y como secretario Ramón Calderón. De Pantomar ya no soy deudante pero se ha hecho todo sin permiso”.

Kiko Rivera

Matamoros: “No hay ningún título que avale la concesión de Cantora a Isabel Pantoja en el año en el que se concede el primer crédito. Ella era sólo usufructuaria”. Fraude y engaño y carga para toda la vida sobre un niño de 2 años. Paquirri fue comprando todo lo que había alrededor de Cantora. De tener 66 hectáreas inicialmente a 480 en el momento de su muerte. Ni la piscina ni las naves nuevas están ilegalizadas en el catastro

“Lo primero que tiene que hacer Agustín es aceptar cómo es»

Sale a colación el tío Agustín: “Mi relación con Agustín siempre ha sido de referencia de un padre para mí. A quien le he pedido consejos. A sabiendas que no tiene ni idea. Lo primero que tiene que hacer una persona es aceptar cómo es. No es malo, cada uno es como es. Pero hay que aceptar como eres. Creo que es un amargado. Mi tío ha pasado de eso. El objetivo de él  puede haber sido que mi madre sólo lo escuché a él. Agustín no le ha dejado tener vida a mi madre. Llevo 14 años cotizando, seguramente más que mi tío Agustín. Mi tío sí es un mantenido. Quien haya dicho eso de mí se estaba mirando en el espejo”.

Parece que Agustín es la sombra de la mano que mece la cuna. Continúa hablando el protagonista de la noche: “Mi madre me decía que mi padre no me había dejado nada. Mi madre tiene un problema con el dinero y a la vista está. Ella no viene a mí casa a ver a sus nietas”.

La figura de Ramón Calderón

Dice Mila: “Encarna Sánchez le dio mucho dinero a Isabel. Comenzó pidiendo 23 millones de pesetas. Y se los dio. En aquellos años recibió más de 100 millones de pesetas. Y se pelean ambas porque Encarna no le puso a su nombre una casa”. Kiko quiere hablar -y lo hace- con propiedad. «Ramón Calderón y mi madre me quitaron lo que mi padre me dejó en herencia”.

“Existe una firma en 2015 -desvela-, yo estoy en plena drogadicción, mi madre entra en la cárcel, mi mujer a punto de dar a luz, y mi tío Agustín me llama para firmar una cosa a favor de mi madre que es otro préstamo de un millón y pico de euros”. Ya todos se echan la mano a la cabeza.

La inesperada llamada de Fran Rivera

Llama Fran Rivera emocionado, llorando, para dar su apoyo a su “hermano». Yo creo que “papá estaría muy orgulloso”. Tantos años perdidos con mis hermanos. Kiko Rivera se derrumba. “Mi madre me ha hecho pensar que todo lo que se apellidaba Rivera no era bueno. Y me he llevado toda mi vida pensando que mi abuelo no me quería. Que mis hermanos no me querían ver. Yo no he visto a mí hermano Fran así nunca”.

Kiko se siente perdido. Con una vida anterior malgastada: “La relación que tiene mi mujer con sus hermanos es tan maravillosa que yo no sé qué es eso. Yo no he conocido a mi abuelo. Hay cosas que se pueden romper en cuestión de segundos. Todo viene de lo que ocurrió el 2 de agosto”.

El 2 de agosto

¿Qué ocurrió el 2 de agosto del presente año 2020? Kiko Rivera no puede contarlo porque se lo han prohibido sus abogados. Procuran sonsacarle alguna pista, algún dato. Pero no puede hablar. Quiere hacerlo pero no está legitimado. A Jorge se lo cuentan, mientras tanto, por WhatsApp. Finalmente es Jorge Javier quien lo revela.

Kiko Rivera

El 2 de agosto estaba Kiko en Cantora. Solo con Agustín. Isabel se encontraba afuera. Casualmente, de manera accidental porque siempre estaba cerrada, Kiko encontró entreabierta la puerta de la habitación de Paquirri. La habitación que siempre había visto vacía Kiko desde el día después de que Carmina Ordóñez ganará el juicio a Isabel Pantoja a propósito del inmediato  cumplimiento de la voluntad de Paquirri para la concesión de varias de sus pertenencias – por ejemplo algún traje de luces- a favor de Fran y Cayetano Rivera, día en el que además Isabel Pantoja, casualmente, denunció un robo en su casa…

La puerta estaba entreabierta

Robo que precisamente recaía sobre la presunta sustracción, sobre el hurto de las pertenencias del mencionado Paquirri. Robo que denunció Isabel Pantoja. Por esta razón, Kiko siempre había visto la habitación de su padre vacía. Porque teóricamente había robado. Robo que impidió a Fran y Cayetano poder recibir las pertenencias que Paquirri les legó. Pero este 2 de agosto esa puerta que siempre estuvo cerrada, por despiste de alguien, quedó entreabierta…

Y Kiko Rivera entró… y observó todas las pertenencias de Paquirri, las que presuntamente habían robado, allí expuestas. Kiko entró en estado de shock. No daba crédito. Se le cayó la venda de los ojos. Se le vino el mundo encima. Kiko se paralizó. Enmudeció. Sus entendederas estallaron. Huyó de Cantora tras una discusión con Agustín. Sacó fuerzas de flaqueza y al día siguiente se lo contó, a sus hermanos….

“Hablé con mis hermanos y me dijeron que ellos lo sabían, pero yo no. Yo me siento engañado desde el día en que mi padre se fue. He de seguir con mi carrera, pero tengo un dolor intenso. Estoy destrozado. Ahora sabéis el detonante de todo esto. Mi mente no asimila nada. Estoy muy perdido. No me siento como en otras veces que he contado y me he quitado el paso de encima. Pero ahora no, estoy igual o peor”.

Y Kiko Rivera culmina:  “Estas cosas no pueden suceder en ninguna familia, hay que respetar la voluntad de los difuntos, y me siento avergonzado del apellido”. Se conoce una grabación de finales de los ochenta, una grabación con la voz de su abuelo que dice: “A mí lo que más me fastidia es que han echado mucha tierra al chiquitito. Lo han perjudicado mucho para el día que sea un hombre. El no tiene la culpa de nada, de nada de lo que ha pasado”. Kiko remata: “Ahora sí, ahora voy a conocer a los Rivera”.