14 de septiembre de 1982. Muchos no se acordarán de que pasó ese día, pero en Mónaco es una fecha marcada en el calendario. Una muerte que impacto al mundo entero. Grace Kelly perdía la vida a los 52 años. La reina de Mónaco perdió la vida tras un accidente de tráfico.

38 años han pasado de aquella muerte. Grace Kelly perdió el control de su vehículo deportivo en las carreteras de Mónaco y acabó precipitándose por una ladera, volcando 30 metros. 

Inmediatamente fue trasladada al hospital, aunque nunca llego a recuperar la consciencia y falleció a las horas. De esta forma dejaba huérfanos no sólo a sus tres hijos sino también a gran parte del famoso Principado, que adoraba a su Princesa. Estefanía, de 17 años, iba con ella en el coche y salió ilesa del fatal accidente.

Ella era un ejemplo para millones de jóvenes en todo el mundo. Fue una de las actrices más talentosas de su generación, la estadounidense no dudó en dejar su exitosa carrera en Hollywood cuando estaba en su mejor momento para casarse con el amor de su vida. Un amor que no era otro que Rainiero de Mónaco, príncipe de un pequeño y desconocido país europeo al que Grace Kelly convertiría en el epicentro del glamour.

La actriz, protagonista de «Crimen perfecto», lo había logrado todo en Hollywood en poco años. La base de su éxito fue el convertirse en la musa de Alfred Kitchcock en la meca del cine. Sin embargo, dejó el cine 26 años antes de morir por amor. Su carrera pasó a un segundo plano y eso que llegó a ganar un Óscar y un Globo de Oro. Todo ello antes de una precipitada y triste retirada para el mundo del celuloide. Tan sólo había rodado 11 películas antes de enamorarse del Príncipe Rainiero.

Sus inicios con Rainiero III

Grace Kelly, debido a su éxito en Hollywood, fue invitada a una fiesta en la que también estuvo Rainiero III de Mónaco. El resto de la película ya la conocen. Fue un flechazo en toda regla. Tanto, que poco después dejaba la interpretación para dedicarse, en cuerpo y alma, a la tarea de convertir a Mónaco, un pequeño estado europeo, en el epicentro del lujo y el glamour mundial. Y vaya si lo consiguió.

Mónaco paso a ser sinónimo de lujo, con su casino como epicentro. Kelly Grace fue rebautizada como Princesa Gracia y quería convertir a Mónaco en una potencia. El impulso económico y turístico se hizo notar en Montecarlo. Elegante, atractiva y solidaria, la mujer de Rainiero se convirtió en el mejor reclamo de Mónaco, y a su persona estarán unidos para siempre símbolos del país como El Baile de la Rosa.

Grace Rainiero tuvieron tres hijos. Alberto – hoy Príncipe de Mónaco y casado con Charlene Wittstock. Es el más conocido de la descendencia de la actriz.

Carolina – sin suerte en el amor, está centrada en su faceta de abuela y en su labor solidaria – y Estefanía, verso suelto de la familia que no acaba de encontrar su lugar.

La muerte de su madre les afectó profundamente, puesto que los tres estaban muy unidos a la actriz, y ya no volvieron a ser los mismos. Tampoco Rainiero, que nunca se recuperaría del golpe que supuso el fallecimiento de su gran amor con tan sólo 52 años.

38 años después de su muerte, Grace Kelly sigue siendo recordada como un icono atemporal de la época dorada de Hollywood. Actriz inigualable por su talento y su espectacular belleza, muchos ven en su nieta Carlota a una digna sucesora de la que, para siempre, será la Princesa de todos los monegascos.