Fue el guapo por antonomasia de películas tan exitosas y tan arrolladoras en taquilla como ‘Dirty Dancing’ y ‘Ghost’. En ambos filmes enamoraría por su belleza física y también por el sentido del papel -héroe en sombra, luchador de valores humanos-. Se convirtió en el galán por excelencia.

Patrick Swayze (1952-2009) destacó como actor, pero igualmente fue un excelente bailarín y cantautor estadounidense. Muchos televidentes lo recordarán por la serie de televisión ‘Norte y Sur’. Antes de que la revista ‘People’ lo considerara el hombre vivo más sexy del mundo justamente cuando ya alcanzara el estrellato cinematográfico en los años 80 y 90.

No fue un actor circunscrito a un solo género. Ni encasillado en un mismo registro. Su versatilidad cubrió tanto el drama como el cine de acción, e incluso la comedia. Hizo creíble a cada personaje en un desdoblamiento que evidenciaba su alta calidad actoral.

No fue muy conocida entonces, ni antes ni después, su difícil infancia pues su madre era una bailarina muy estricta que daba clases a su propio hijo, pero con una rigidez tan dura a veces que incluso maltrataba físicamente al pequeño Patrick. Fue su padre quien puso fin a esta situación dándole un ultimátum a su esposa. Después de esto, su madre ya no le pegaría jamás en lo sucesivo.

La complicada infancia conllevó su nefasta relación con el alcohol en la adultez. Era el hombre “más maravilloso de la tierra hasta que se tomaba una copa”. Con disciplina y voluntad también logró superar este problema que a menudo lo traía en jaque. Pero este actor de producción brillantísima y fecunda siempre se superó.

El cáncer fue un mazazo. “¿Por qué a mí?”, no cesaba de cuestionarse. Luchó denodadamente para salir del “infierno” de la enfermedad. Sufrió en lo secreto. Se deterioró físicamente. Se trataba de una persona que gozaba del cariño de millones de personas en todo el mundo. Caía bien. No dejó de trabajar hasta sus últimos días.