Fallece el Padre Marianista Luis Castro, Hijo Adoptivo de Cádiz y referencia docente

Descansará eternamente en Cádiz, una ciudad donde este clérigo de San Sebastián ha dejado una huella bien profunda

Recurrir a lo de «el gaditano nace donde le da la gana» no es un tópico típico, es una verdad como un puño. Y en este caso más aún. Nos ha dejado uno de esos gaditanos que llegaron de fuera de Cortadura. El Padre Luis Castro, sacerdote Marianista ha fallecido en Madrid. Fue hallado muerto en la residencia que la Orden Marianista posee en Madrid y donde viven sus miembros más veteranos. Será incinerado el jueves 15 de agosto en Madrid y sus cenizas serán trasladadas a Cádiz para su eterno descanso a final de mes.

El Padre Luis Castro nació en 1926 en San Sebastián y su huella en Cádiz, concretamente como capellán y profesor en el Colegio San Felipe Neri se ha hecho notar. Y tanto, pues en 2014, el Ayuntamiento de Cádiz le otorgó el título de Hijo Adoptivo, a su vez que el Ateneo también lo premió como Gaditano de Ley. Lo que era.

El fútbol era su gran pasión, la Real Sociedad de sus amores y el Cádiz CF. Instituyó un prestigioso torneo de fútbol en el Colegio de San Felipe Neri que cada año se celebra en la Fiesta del centro escolar ya cercana a la primavera.

En una reciente entrevista de este medio con el padre Fernández-Moscoso, decía que el modelo Marianista de educación tenía sus pilares fundamentales en la libertad y el espíritu de familia, y Luis Castro los ejemplificaba muy bien.

Aquellos que tuvimos la fortuna de tenerle como profesor, en el caso de quien les escribe estas líneas, en el Curso 1996-1997 en 2º de BUP, siempre le recordaremos como una persona muy respetuosa, dialogante, con un sentido del humor fabuloso marca ‘Euskádiz’, que defendía sus convicciones y, sobre todo, muy afable y cariñoso. Sus clases de religión eran de las más esperadas, pues en ellas se debatía, veíamos películas y cantábamos, vaya si cantábamos, sobre todo aquello de «Tras la Virgen Capitana…».

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La última vez que vi a Luis, porque yo, como todos sus alumnos, le llamaba Luis, fue con motivo de la boda de mi amigo Álex Bienvenido, y pese a su avanzada edad, se defendía bien. Ya hacía años que no lo veía, porque se había trasladado a Madrid. Hoy tengo el honor de escribir estas tristes líneas. El cielo es desde hoy 14 de agosto de 2019 un lugar más divertido gracias a esta buena persona.

Descanse en Paz el Padre Luis Castro.