“No habrá más ingresos en Andalucía a finales de mayo”

Estar confinados es una confirmación diaria de que no solo nos mueve el ansia por hacer, sino también por saber. García del Hoyo, catedrático en la UHU, sabe muy bien de lo que habla

Como si de un casting o de un duelo sentimental se tratase, las provincias españolas se encuentran en plena batalla campal por pasar de fase. Resulta curioso percibir cómo existen puntos claves en esta reciente historia conviviendo con el peligro que han marcado un añorado antes y un incierto después, empezando por la manera de organizar nuestra vida. La tan nombrada «nueva» normalidad.

Aunque aún algunos no logramos desprendernos de la adrenalina que nos mueve cada día y que nos obliga a vivir minuto a minuto en dicho contexto, la decisión del Gobierno sobre iniciar el proceso de desescalada por fases nos ha hecho parar en seco.

Un momento. ¿Ya? ¿Es el momento de salir? Pero… ¿mi ciudad pasa de nivel? Entonces, al pasar las muertes a un segundo plano, cambiando el ‘ya son tantos’ por ‘ya no son tantos’, el siguiente paso es entrar en el club de la jet set o en el de los ‘marginados’.

Vaticinando en qué club nos dejarían entrar y por qué, se encontraba, por ejemplo, Juan José García del Hoyo, catedrático de Métodos Cuantitativos para la Economía y la Empresa en la Universidad de Huelva. No porque su objeto de estudio fuese predecir qué fase merecería cada provincia, sino, más bien, porque ya venía realizando diferentes análisis desde el principio del brote epidémico que dejarían entrever, de forma indirecta, en qué situación se encontrarían todos los ‘aspirantes’ a pasar de fase.

En un primer momento, estimó la situación para el conjunto del país y para las provincias andaluzas «mediante los modelos habituales», para «evaluar la progresión del brote» con «funciones de crecimiento sigmoide de tipo Gompertz». Es decir, el estudio del coronavirus desde el punto de vista de un crecimiento inicial rápido, muy rápido, seguido de una nivelación.

Buenas nuevas

Hablamos también de vaticinar porque, desde mediados de marzo, el catedrático optó por compartir los resultados de sus análisis a través de las redes sociales, comparándolos diariamente y «actualizando sus predicciones». Tanto es así, que ya “puede asegurarse” que, “para el conjunto de Andalucía, dejarán de producirse nuevos ingresos hospitalarios alrededor de finales de mayo”.

Más importante aún, puesto que rescata la importancia de las víctimas directas, es el hecho de que el profesor estima que “el número de fallecimientos derivados de este brote alcanzará su máximo acumulativo en la segunda semana de junio”.

Factores fundamentales en la incidencia del virus

Siguiendo con los métodos que empleó García del Hoyo para dar forma y sentido a esta nueva realidad reciente, se encuentran los factores que han incidido en las diferencias territoriales (casos por cada 100.000 habitantes), tanto a nivel nacional como regional, en este caso, hablando de Andalucía.

El problema: la falta de bibliografía. Por ello, Juan José realizó una “ingente labor de documentación” para “recabar información” sobre los indicadores o variantes que podrían incidir en esas diferencias.

Normalmente, como afirma el onubense, “las estadísticas que se vienen publicando son a escala de comunidad autónoma”, por lo que estableció unos factores concretos que, ‘sospechaba’, podrían marcar la diferencia en cuanto al nivel de resistencia al virus.

“Seleccioné factores climáticos y/o ambientales, factores demográficos, factores relativos a las movilidad interna y externa de cada territorio y, finalmente, por su incidencia en algunas zonas, la densidad de centros y residencias de mayores”.

Centrándonos en Andalucía, “las diferencias en la incidencia registrada en cada provincia se relacionan, en orden decreciente de mayor a menor capacidad explicativa, con la proporción de población de mayor edad, con el peso de los viajeros alojados en establecimientos hoteleros en febrero sobre el conjunto de la población, con la temperatura media de las máximas del principal observatorio de cada provincia durante marzo y con la importancia relativa del uso de metro-tranvía en las provincias que lo utilizan”.

Dicho esto y, sin necesidad de haber entrado en detalles mayores, se vislumbra un mapa nacional en el que se nos vienen a la mente cuáles son aquellas provincias que poseen estos factores, en mayor o menor medida.

Y es que se trata de una cuestión de lógica: “la proporción de población mayor, al haber sido el colectivo con sintomatologías más graves, tiene una fuerte relación, de forma que por cada incremento del 1% del porcentaje de mayores en la provincia que se trate, se produce un incremento de la incidencia muy elevado”.

¿Cómo explicamos lo ‘excepcional’ de Huelva y Almería?

Para los más curiosos y que se preguntan cómo habiendo tomado las mismas precauciones o más que el resto se encuentran en una situación en la que las autoridades aún no permiten una apertura, explicamos casos ‘excepcionales’ como el de Huelva y Almería. Estos vienen a demostrar que, en efecto, existen unos factores que han incidido decisivamente en la fase que de verdad importa: la de resistencia al virus.

Por ejemplo, hablando del primer factor decisivo —es decir, el número de personas mayores—, nos encontramos con que Almería “es la provincia de menor incidencia” que, casualmente, posee “el menor porcentaje de población de más de 65 años (14,7%)”, mientras que, “en el otro extremo, se encuentra Jaén (19,2%), siendo la media andaluza del 17,1%. En conjunto, esta variable explica casi la mitad de la distribución de la incidencia entre provincias en Andalucía”.

Al factor de la edad le sigue el del número de «viajeros alojados en establecimientos hoteleros respecto a la población total”. El catedrático afirma que, “para no sesgar” y dado que “las estadísticas se realizan mensualmente”, se consideró el mes de febrero de 2020 como referencia.

“Esta variable también tiene una distribución muy diversa en Andalucía, tomando los valores máximos en Granada (27,3% de la población) y Málaga (22,2%) y los valores mínimos en Jaén (6,1%), Huelva (9,6%) y Almería (9,9%). Este factor explica un 23% adicional de la variabilidad entre provincias, repercutiendo positivamente en la incidencia observada”.

Seguimos vislumbrando conclusiones a medida que se indaga en las variables determinantes. La siguiente se refiere, probablemente, al que ahora reconocemos como un gran aliado en la lucha contra el Covid-19: el calor. Y es que, como añade García del Hoyo, “a mayor temperatura, menor incidencia”, de modo que la media en marzo también ha sido muy importante, sobre todo, en Andalucía con respecto a otras comunidades.

“Se tomó el valor máximo en Sevilla (21,7 º C), Huelva (20,8 º C) y Málaga (20,4º C) y valores mínimos en Jaén (18,3 º C) y Granada (19,4 º C), siendo la media andaluza de 20,2 º C”. Por ello, “al incorporar esta variable junto a las dos anteriores en el modelo, ya somos capaces de explicar el 94,9% de la variabilidad de la incidencia entre provincia”.

Finalmente, Juan José destaca que la última variable se refiere a “la proporción de viajeros transportados en metro o tranvía en las diferentes provincias”. En el estudio de este caso, sí que existen “estadísticas homogéneas en el Ministerio de Fomento”.

Hablando de Andalucía, “solo tres provincias disponen de esta infraestructura, con valores máximos en Granada (11,15 viajes por habitante) y menores en Sevilla (8,7) y Málaga (3,8)”. Gracias a la incorporación de este último factor, el profesor de la UHU consigue explicar el 98,8% de la variabilidad.

Del mismo modo recalca que, «evidentemente, hay otras variables que están relacionadas con la incidencia del virus en las provincias andaluzas que hemos analizado, como, el número de viajeros transportados en aeropuertos respecto al total de la población, que toma un valor mínimo en Córdoba (0,1%), Cádiz (0,9%) o Almería (1,4%) y máximo en Málaga (11,4%) pero su efecto, en cierta medida, está contenido ya en la variable de viajeros alojados en establecimientos hoteleros, por lo que su contribución final a la capacidad explicativa del modelo es reducida (un 0,6% adicional)».

No es una cuestión de suerte

Por todo esto, retomando el vaticinar, algunas provincias parecían estar ‘predestinadas’ al cambio o no cambio de fase desde que tomaron sentido las primeras conclusiones lógicas de modelos como el de García del Hoyo. “Con este modelo, se predice casi exactamente la incidencia provincial del virus en Andalucía”.

Por ejemplo, explica el profesor que “frente a una incidencia observada de 83,7 casos por cada 100.000 habitantes en Almería, el modelo predice 82,9; en Huelva la incidencia observada ha sido de 90,8 casos y el modelo predice 87,3 casos; en el otro extremo, Granada, donde la incidencia observada ha sido de 308,6 casos, el modelo prevé 306,4; y en Jaén, la observada ha sido de 250,1 casos y el modelo predice 249,3 casos por cada 100.000 habitantes”.

Llegamos, por tanto, a una conclusión muy importante, y es que, como destaca el catedrático, la incidencia del virus “se debe a factores exógenos, no vinculados al confinamiento”.

Los casos de Huelva y Almería, que llegaron a ser candidatas a un proceso de desescalada más rápido por su ahora explicada ‘inmunidad’, “se explican perfectamente con el grado de envejecimiento de la población, la climatología, la apertura al exterior y las infraestructuras del transporte colectivo”.

Sin embargo, “ni en Huelva ni en Almería se ha llegado al punto cero de contagios. Estamos cerca del máximo, y Almería y Huelva están más cerca, pero el brote epidémico aún no ha terminado”.

Finalmente y, en cuanto a las medidas que se están tomando actualmente, Juan José advierte de lo “prematuro” que puede resultar aún una “apertura a la movilidad interprovincial”, por no hablar de la internacional, que divisa “muy lejana”.

“En este momento, lo más importante es disponer de un sistema informativo muy eficiente que sea capaz de medir lo que está ocurriendo, para que las decisiones destinadas a corregir posibles efectos negativos no se dilaten”, concluye.