Impulsan actividades para reforzar la creatividad de sus alumnos ciegos

En muchos casos, los profesionales de la ONCE, han tenido que recurrir a la imaginación y la creatividad para suplir su presencia física en las clases

Los profesionales del Equipo de Atención Educativa de la ONCE en Granada han puesto en marcha una serie de iniciativas para reforzar la actividad académica de los alumnos ciegos y con discapacidad visual grave de la provincia y contribuir así a llevar mejor los días de confinamiento en casa.

En muchos casos han tenido que recurrir a la imaginación y la creatividad para suplir su presencia física en las clases, según ha informado la ONCE este lunes en una nota de prensa.

Desde sus domicilios, los maestros de la ONCE se han adaptado a la situación que genera el estado de alarma decretado para frenar la expansión del coronavirus y, gracias a las nuevas tecnologías, siguen manteniendo «el contacto directo con el alumnado».

Así, realizan atenciones individuales y reuniones con los profesores ayudándose de las nuevas tecnologías. «Las videollamadas son de una gran utilidad en estos momentos de confinamiento. De esta forma se sienten un poco más cerca de sus alumnos, profesores y familias», ha explicado la responsable de Servicios Sociales de la ONCE en Granada, Margarita Martos.

Conscientes de que los estudiantes están bien atendidos desde sus centros, incluso pueden llegar a tener una gran carga académica, el equipo de maestros de la ONCE mantiene contactos periódicos con alumnos y familias para proponerles ideas, materiales, actividades, cuentos o películas infantiles que les ayuden a pasar este periodo de la forma más entretenida.

«A estos días de confinamiento, también hay que sacarles la parte positiva, potenciando la imaginación y creatividad de nuestros profesionales, aprovechando y aprendiendo a usar al máximo las nuevas tecnologías, compartiendo recursos y experiencias, y dando la oportunidad a las familias de aprender con sus hijos nuevas formas de afrontar las tareas diarias», subraya la directora del Centro de Recursos Educativos (CRE) de la ONCE en Sevilla, Eva Pérez.

Desde el CRE de Sevilla se coordina toda la atención educativa de los cerca de 1.800 alumnos ciegos o con discapacidad visual grave que hay en todos los niveles educativos en Andalucía.

En muchos casos, los profesionales se las han tenido que ingeniar para superar las barreras que impone el confinamiento para las personas con discapacidad. Es el caso de Lucía González, que ha cumplido 33 años como maestra de la ONCE en Granada, y ha diseñado un sistema casero, pero muy práctico, para suplir su presencia física en las clases de apoyo de su alumna Jazmín Irani Machuca, 12 años, estudiante de primer curso de Secundaria en el colegio Nuestra Señora de la Merced’ en la capital granadina.

Lo ha hecho con transcripciones a braille de las fotografías de los ejercicios que realiza en casa, una práctica habitual con los alumnos ciegos totales en circunstancias excepcionales.

«Si esta época de confinamiento ha convertido a muchos padres en maestros improvisados, a los padres de nuestros alumnos ciegos o deficientes visuales se les ha pedido un esfuerzo extra, que sean maestros de apoyo en casa», ha explicado González. A su juicio, padres y alumnos han tenido que enfrentarse «de la noche a la mañana» con adaptaciones de tareas escolares para las que en muchas ocasiones no estaban preparados.

«Por eso es importante que tanto ellos, como nuestros alumnos, se sientan apoyados por nosotros, que resolvamos sus dudas y sepan que caminamos junto a ellos», ha comentado. En este sentido, los profesionales educativos de la ONCE han contactado con los profesores de sus alumnos en los centros granadinos para filtrar y quitar contenidos que resultan muy visuales proponiéndoles otras alternativas más adecuadas para sus necesidades.

Para los alumnos que trabajan en braille, han ideado un sistema sencillo pero que, dada la situación actual, está resultando eficaz para poder transcribir el material que elaboran en casa.

«Al terminar los deberes del día, los padres hacen una foto de cada hoja que el niño escribe en braille y me la mandan por Whatsapp. Lo transcribimos, que es lo que llamamos iluminar, y les enviamos una foto de esa transcripción. Así, los padres pueden enviar a los profesores los trabajos, como hace el resto del aula, y éstos pueden evaluarlo como a cualquier otro alumno. Se trata de buscar soluciones rápidas y útiles», ha resumido Lucía González, quien tiene palabras de reconocimiento y gratitud «a esos maestros improvisados que son los padres en estos días, a nuestros alumnos y a los profesores de aulas que están dispuestos a adaptarse a las circunstancias».

Desde la ONCE de Granada se atiende a un total de 181 alumnos ciegos y con discapacidad visual grave, a través de los 25 profesionales que atienden a alumnos de toda la provincia, desplegados en Granada, Motril y Baza, entre ellos 12 maestros.