Una enfermera gaditana da vida y alegría a ‘La Princesa del Mar’

La joven María Alonso se propuso hacer más ameno el paso por la habitación de una chica ingresada con el síndrome del cautiverio

«Hoy he tenido un turno en UCI duro, no físicamente, pero sí mucho psicológicamente. Estoy triste, es difícil que estas cosas no te afecten», así ha comenzado un hilo de twitter María Alonso, joven enfermera gaditana del Servicio Andaluz de Salud de la Junta de Andalucía.

La profesional ha realizado una historia emotiva sobre su vivencia este pasado jueves, la cual se ha viralizado en pocas horas, siendo compartida por miles de personas.

María ha indicado que le ha tocado atender a una «paciente joven, tiene mi edad o poco más, quien tras un daño cerebral ha desarrollado el síndrome del cautiverio. Es decir, esta tan consciente como tú y yo, pero no puede moverse, ni hablar, ni tragar, ni siquiera respirar o pestañear. Está atrapada en su cuerpo. Una auténtica pesadilla».

Añade que «respira a través d un respirador y una traqueotomía. Y a pesar de que ve, nos vemos obligados a cerrarle los ojos con parches porque, al no poder pestañear se le secan y se le hacen heridas en las córneas».

«Técnicamente no requiere muchos cuidados más que aspirarle la saliva de vez en cuando porque no puede trag. Higiene básica, cuidados de la traqueotomía, un catéter con un par d percusiones, prevención de UPP… nada de una dificultad técnica excesiva para mí», asegura la enfermera.

«Psicológicamente… uff, me imagino en su piel y me parece un horror. Así que lo primero que hice esta mañana al entrar en su habitación fue presentarme. No sé si estaba despierta o dormida, pero si estaba despierta y me escuchaba trasteando por allí, quería que lo supiera».

«Cuando luego entramos a lavarla volví a presentarme, por si antes estaba dormida, y también para que me escuchase la voz. He intentado avisarla cada vez que le tocaba para que no se asustaste. Le he intentado aspirar la saliva de la boca con una sonda, ‘venga, como en el dentista’, no le ha gustado mucho, y ha movido un pelín la cabeza como negación, así que la he dejado en paz. Me he limitado a limpiarle la saliva que rebosaba».

«A media mañana lo he vuelto a intentar, le he explicado que le quería refrescar la boca con enjuague bucal, ponerle vaselina en los labios… y esta vez si ha colaborado. Le he aspirado e incluso ha abierto un poco la boca. Mientras tanto me he fijado que tenía un tatuaje de una huella d perrito, así que he asumido que le gustaban los animales, y le he contado que a mi también me encantan. Además, tenía otro con la palabra ‘suerte’, pero he preferido no decir nada de ese, la verdad», ha relatado la gaditana.

Para ahcer más amenos sus visitas a la habitación donde permanece ingresada la chica, indica que ah esperado «hasta que ha entrado su familia para preguntarles que música le gusta, de que trabaja, o que le gusta… para poder hablarle de algo que le parezca mínimamente interesante».

«A última hora que estábamos las dos solas, he aprovechado el momento de ponerle colirios para hablarle de cómo adoptamos a mi perro. Y lo mal que lo pasé cuando nos vimos obligados a sacrificarlo trece años después. Ella pasó por lo mismo hace un año, así que se que nos entendemos mutuamente. Le he pedido que moviese algo si quería que le siguiera contando cosas de mi mascota, no vaya a ser que la estuviera aburriendo y no le interesara mi vida. Me ha movido los dedos del pie izquierdo (milimetricamente), y aquí estoy, llorando de la emoción. Le he dicho que el domingo le contaré más cosas».

«Le he sugerido a su familia que le compren audiolibros porque le encanta leer. Me parece una buena manera de rellenar sus interminables horas. Y ahora estoy aquí buscando info sobre la comunicación aumentada y BCI. Os lo he avisado, un día duro».

Tras publicar estos tweets, María Alonso indica que está «totalmente abrumada y emocionada por las muchísimas reacciones que ha tenido este hilo. No era para nada mi intención, solo quería desahogarme. Muchísimas gracias a todos los que me decís cosas tan bonitas. Quiero aclarar que no soy santa, ni ángel, ni nada por el estilo, solo una persona normal con una profesión muy bonita, en la que intento tratar a los pacientes como me gustaría que me tratasen a mi. Por desgracia esto no es siempre posible por los medios y las cargas de trabajo que tenemos. Me alegro haber visibilizando nuestra labor que en muchas ocasiones no se ve reconocida. Tampoco soy enfermera de UCI, estoy ahí de rebote, a años luz de mis compis. No soy una enfermera ejemplar porque tengo muchos defectos y me equivoco, como humana que soy. Me han sorprendido tantas reacciones, y a la vez me ha dado pena porque me ha hecho ver que lo que para mí es lo normal, para otros no lo es tanto».

Alonso añade que «a todos los que decís que queréis ser una enfermera como yo, un consejo, tratad a vuestros pacientes como os gustaría que os tratasen. Una sonrisa o un minimo de charla no cuesta nada. Y a los que decís que ojalá hubiese más gente como yo en el mundo, espero que veáis que con pequeñas cosas hacéis mucho. Os ánimo a que lo intentéis. Muchas gracias a todos. El domingo se lo contaré a ella. La primera vez que tengo ganas de volver a la UCI».

Y el domingo llegó, y la familia de la joven con síndrome del cautiverio ha conocido la existencia de la publicación que se ha viralizado: «Acabo de hablar con mi paciente y sus padres. Les ha sorprendido muchísimo y creo que les ha hecho mucha ilusión. A su padre se le ha ocurrido la maravillosa idea de que a partir de hoy en vez de ser «la paciente» usemos el pseudónimo de #laprincesadelmar. Lo ha elegido ella misma, después de varias opciones a reaccionado a esta. Y ¿sabéis que? Ya no reacciona solo con los dedos de un pie, sino de los dos, y también varios dedos de ambas manos. Tanta energía positiva hace su efecto».