Un joven italiano acosa a mujeres en pleno centro de Cádiz

Agentes de la Policía Nacional detienen a un joven de 22 años como presunto autor de un delito de desobediencia y resistencia a agente de la autoridad

Agentes de la Policía Nacional han detenido a un ciudadano italiano de 22 años como presunto autor de un delito de desobediencia y resistencia a agente de la autoridad. Se da la circunstancia de que este hombre llevaba molestando a mujeres en el centro de Cádiz, tanto en comercios como en la calle, desde hace varios días.

La Policía apunta que no se ha presentado ninguna denuncia al respecto, solo llamadas al 091 indicando que está personas las estaba molestando, si bien, sí se han producido denuncias a través de las redes sociales.

Varios han sido los mensajes que a través de redes sociales se hacían eco de la actitud de esta persona, aunque ha sido la joven Sandra García la que inicialmente denunciaba públicamente lo sucedido con esta persona.

Un mensaje al que se le fueron sumando otros de otras jóvenes que acosadas por esta persona. El mensaje publicado por Sandra García es el siguiente:

«Hace una semana iba andando por la zona de la Cruz Verde, estaba hablando por teléfono cuando sentí que una persona se caía sobre mí, por supuesto pensé que se había tropezado, pero volvió inclinarse hacia mí, y yo me puse nerviosa, le miré la cara y vi una mirada muy extraña en él, lo aparté, caminé deprisa y huí.

Esto queda en mi mente como una anécdota más de tantas con hombres extraños al ir por la calle. Pero ayer, un poco más adelante de la Cruz Verde, exactamente a la altura del supermercado Día de detrás del Mercado de Abastos, de la misma manera, yo caminando y hablando por teléfono, se me tira una persona encima y me caigo sobre la pared con él encima mía. Lo miro y comienza a reír, yo empiezo a insultarlo, nadie se inmuta, nadie me ayuda, él sigue con su juego haciéndome gestos con la mano y la lengua (en plan chúpame la polla), yo temblando entro en el supermercado, miro alrededor y nadie dice nada. Para regresar a casa doy dos vueltas a la manzana porque no quiero que vea donde vivo. Tengo miedo, ahora no se si contarlo, no quiero que piensen que exagero, no quiero problemas, tengo mucho trabajo que hacer, mejor me olvido de todo y ya está.

Antes de ir a trabajar decido mandar un mensaje a mis compañeras del colectivo, necesitaba un poco de calor. Me dicen que denuncie, pero no estoy preparada para eso. Me preguntan si he hecho fotos, cosa que en ese momento no se me pasa por la cabeza en tal estado de nervios.

Sigo mi jornada laboral. Pero de regreso a casa, sobre las 00.15 de la noche, acompañada por mi compañera de trabajo y su amigo (bajando la Calle San José a la altura del Oratorio) vemos a un chico de frente a nosotros, subiendo la calle, y él en cuanto me ve empieza a reírse y a decirme palabras que yo no entendía, me reconoció al instante, mi compañera me pregunta «¿qué le pasa a ese Sandra?», y yo saco el móvil, y empiezo a grabarlo, él se queda dado la vuelta mirándome y riéndose hasta que conseguimos perderlo de vista, les pido que me acompañen hasta mi casa, aguanto bien la compostura, y mi compañera me dice, «desde que nos ha visto he notado que te miraba y te hacía cosas con la cara».