Profesores de Almería aprenden técnicas de reanimación y el uso de desfibriladores

El año pasado en la provincia de Almería se llevaron a cabo 30 jornadas y un cardiomaratón, alcanzando a un total de 5.832 almerienses en reanimación cardiopulmonar

El servicio de Emergencias Sanitarias 061 de Almería de la Consejería de Salud y Familias ha impartido un taller formativo para enseñar reanimación cardiopulmonar y el uso del desfibrilador automático a profesores de diferentes colegios de Almería.

Con estas sesiones, se pretende entrenar a docentes para que aprendan a prevenir accidentes en el ámbito escolar y para que adquieran los conocimientos necesarios para abordar situaciones críticas que requieran una intervención rápida mientras llegan los servicios de emergencias, según ha explicado la Junta en una nota.

La jornada se ha desarrollado en las instalaciones del servicio provincial 061 de Almería, donde un total de 24 profesores han podido poner en práctica las técnicas de reanimación cardiopulmonar de la mano de un equipo de profesionales del 061 formado por una médica y dos enfermeras.

El año pasado en la provincia de Almería se llevaron a cabo 30 jornadas y un cardiomaratón, alcanzando a un total de 5.832 almerienses en reanimación cardiopulmonar.

Los profesores constituyen en muchas ocasiones el primer eslabón de la denominada cadena de supervivencia.

En el caso de la parada cardíaca, una intervención precoz, alertando a los servicios de emergencias sanitarias en primer lugar e iniciando las maniobras de reanimación cardiopulmonar básica hasta la llegada del equipo sanitario, es determinante para el aumento de la supervivencia de estos pacientes y la disminución de la gravedad de las secuelas neurológicas que provoca esta patología en las personas que la sufren.

Al mismo tiempo, los docentes han aprendido como utilizar un desfibrilador automático, que les permitirá aplicar un tratamiento eléctrico de la arritmia que ha producido la parada cardiorrespiratoria para restablecer el ritmo cardíaco viable y reducir al máximo el riesgo de muerte.

Esta iniciativa es parte de la estrategia puesta en marcha por la Empresa Pública de Emergencias Sanitarias para formar al mayor número de profesionales no sanitarios que puedan actuar como primeros intervinientes en situaciones de emergencias, con el fin de mejorar la atención inicial a los afectados y ayudar así a reducir secuelas y a salvar vidas.