Una cruz de pateras en Cádiz para concienciar del drama de la inmigración

La cruz está realizada con madera de una de las últimas pateras llegadas a Cádiz este verano

La parroquia Santa Catalina de Conil, Cádiz, ha decidido hacer una cruz con madera de una de las pateras llegadas a costas gaditanas este verano. Resume, explica su sacristán, Juan García, el drama de la inmigración, los gritos en la noche, la sal del mar, el gasoil que quema los pies, los llantos de un niño, la angustia, el miedo, la desesperación. Estos dos travesaños son testigos privilegiados.

Porque la cruz está hecha con madera de patera, de patera de inmigrantes, de inmigrantes irregulares, de esos que llegan con asiduidad a las costas de Cádiz y a los que esta parroquia siempre han abierto sus puertas, ofrecido alojamiento, comida y orientación. Ahora también los absorben hasta convertirlos en iglesia.

La cruz formará parte de los círculos de silencio con los que la parroquia trata de crear conciencia sobre la inmigración los segundos martes de cada mes. Dicen que si la cruz es un símbolo de sufrimiento nadie encarna hoy mejor a Cristo que los desahuciados que huyen de sus particulares Herodes a bordo de una patera.