Jamás podría imaginárselo. Basta con ver su cara para darse cuenta de la sorpresa mayúscula de una pequeña al ver que la salita, o sala de estar de su casa, ahora es una piscina de bolas. Ese ha sido el sorprendente regalo de su padre a su hija de cinco años por su cumpleaños. La tranquilidad de su sofá y su televisor se han cubierto con miles de bolas de plástico de colores con las que deberán convivir durante las próximas semanas, o quien sabe si años.

El regalo, eso sí, no le ha salido barato. Un total de 260 libras (unos 290 euros al cambio) ha sido el montante de la operación para ‘construir’ la piscina de bolas. Eso sí, ver la cara de felicidad de su hija mereció la pena.  

Sin sus amigos por el confinamiento

La pequeña Sienna Smith se había quedado un poco triste por no poder celebrar su quinto cumpleaños con sus amigos en su lugar favorito debido al confinamiento en el que se encuentra Inglaterra para frenar la curva de contagios por el coronavirus. Durante estas difíciles fechas, muchos padres deben tirar de ingenio para tratar de contentar a sus hijos. Ellos no entienden la situación. Solo ven que no pueden correr, saltar y jugar con sus amigos. Algo que han hecho siempre, pero de lo que ahora les han privado.

Por eso, cuando Phil Smith, un padre soltero de 41 años, se dio cuenta de la situación quiso hacer algo para que su cumpleaños que fuera más especial para ella. Y seguro que este día no lo olvidará jamás.

Así que acudió a la empresa de un amigo, dueño de Ball Mania Manchester, para comprar 26.000 bolas de plástico y transformar su salita en su propia piscina de bolas.

Cuando su hija Sienna, de cinco años, vio la sorpresa no podía creerlo. Después del sobresalto comenzó a buscar sus regalos de cumpleaños en la piscina de bolas.