Asesinan brutalmente a machetazos a un joven de 17 años

El asesinato de Jeremy Menesses ocurrió ante el asombro de personas que estaban de compras en el centro de Londres

La violencia tensa sus garras. Para derramar sangre de manera abrupta. El asesinato de Jeremy Menesses en el centro de Londres ha reabierto la más que justificada preocupación por las muertes violentas de adolescentes por asaltos de arma blanca.

No ha sido un caso aislado pues este tipo de ataque se sucede en la capital británica de un año a esta parte. Algo más de un año. Esta última muerte ha sido estremecedora. Sucedió el pasado sábado día 8 del corriente mes de agosto. Un chico de tan sólo 17 años de edad fue apuñalado mientras paseaba tranquilamente.

Su paseo transcurría por Oxford Street: léase una de las calles comerciales más concurridas de la localidad. Todo transcurrió en un amén. Tres jóvenes le persiguieron. Iban armados con machetes. Cuando lograron alcanzarle, le propinaron varias cuchilladas. En una escena amarga y cruel como pocas imaginables entonces.

El asesinato tuvo lugar además a plena luz del día y ante el asombro, la sorpresa, la indignación y el estupor de cuantas personas se encontraban de compras en ese instante. Nadie daba crédito al hecho. Al suceso. Horas más tarde Menesses expiró en el hospital.

Luego se sucedieron las escenas más tristes. Más desoladas. Más impotentes. Hasta el lugar de los hechos quisieron desplazarse varios amigos de Menesses. No lo dudaron: depositaron flores donde el adolescente había sido asesinado. Hablaron con la prensa…

La victima «era inocente»

En sus declaraciones los jóvenes resaltaron que la víctima «era inocente» y que lo único que deseaba era «ganar dinero para su madre y cuidar de ella». Un destino empapado en injusticia. El chico vivía en el sur de la ciudad y se cree que el asesinato está vinculado con un ajuste de cuentas entre pandillas. Una absurdez. Una sinrazón.

Sobre ese particular, las declaraciones de Benjamin Teacher, un músico callejero que presenció la tragedia de Oxford Street, son significativas, muy significativas: Teacher contempló cómo un joven, un chico de unos 15 años, sacaba un machete de su funda, persiguiendo a Menesses…

«Eran tres contra uno. Todos eran adolescentes», describió el músico. Con sus palabras, se confirma que los atacantes también eran menores de edad. La salvajada de la inmadurez. La razón que se desboca.

Londres, en efecto, vive una epidemia de ataques violentos, con la particularidad de que las víctimas y los agresores son menores de edad. En la mayoría de los casos se emplean armas blancas para perpetrar este tipo de asesinatos. La tendencia es altamente preocupante.