Siempre es complicado ser agorero pero aún lo es más decir algo, o escribir algo , en el caso que me ocupa, que, aún siendo cierto, al menos desde el punto de vista del emisor,  pueda resultar doloroso para aquel o aquellos a los que va destinado el mensaje. Complicado y arriesgado, pero tenía que hacerlo.

Jerez se desangra, lenta e inexorablemente nuestra Ciudad se va convirtiendo en una sombra de lo que un día fue, son tantos los hechos, son tantos los datos, son tantos los indicadores que resultaría una tarea hercúlea tratar de resumirlos en un breve artículo de opinión, aún así resaltaré a continuación los que me parecen más relevantes.

Nuestro centro histórico agoniza, sus comercios, la mayoría, sobreviven a duras penas mientras otros se ven obligados a echar el cierre o directamente a abandonar el barco ante lo que atisban su inminente hundimiento, como en el caso de ZARA. La crisis económica y sanitaria originada por la pandemia sumada a las extemporáneas obras de asfaltado de la plaza Esteve no han hecho más que acelerar un proceso de deterioro que ya se inició años atrás y cuya puntilla la podría dar el notable incremento de los niveles de delincuencia en la zona.

La mayor “empresa” de la Ciudad, su Ayuntamiento, arrastra una deuda impagable y sus gestores no ven otra solución que dar patadas hacia adelante al problema, ante su incapacidad manifiesta de proponer fórmulas encaminadas a revertir esta situación cuya solución, cierto es, no es sencilla ni se podrá implementar a corto plazo pero que pasa por mostrar y demostrar al exterior, a los potenciales inversores y a nuestros acreedores que se tiene la solución controlada y que se han adoptado las medidas correctas de austeridad y control y priorización de los gastos para revertirla.

La situación de las empresas públicas de titularidad municipal es otra buena prueba de lo anterior, casi todas ellas en situación de pérdidas que ponen en grave riesgo su viabilidad futura, como por ejemplo COMUJESA, la empresa “cajón de sastre” (aunque bien podría ser “cajón desastre”) que presta los servicios de transporte público y ayuda a domicilio o CIRJESA, la empresa que gestiona el Circuito de Velocidad.

Los proveedores que trabajan para el Ayuntamiento, en su mayoría pequeñas empresas y autónomos, tardan más de un año en cobrar sus facturas (recordemos que la Ley establece un máximo de un mes), situación insostenible que les aboca  o bien a acudir a la financiación externa para disponer de liquidez, con los consiguientes gastos que deberán repercutir en sus ofertas al propio Ayuntamiento, encareciendo aún más la partida de gastos de nuestro municipio, o bien directamente a desaparecer si no tienen la posibilidad de acudir al mercado financiero.

La falta de un modelo de Ciudad, de un plan estratégico de lo que deberá ser Jerez en los próximos años, que se traduce en que ninguno de  los proyectos anunciados en la última década, por diversos motivos, se ha convertido en realidad, desde la fábrica de vehículos de ZAHAV, pasando por el museo del flamenco, el centro tecnológico del Motor, la fábrica de zapatos, la fábrica de baterías de TESLA, la capitalidad del motor y ahora la capitalidad europea de la cultura y así podríamos seguir, todo se desvanece, todo se convierte en humo.

Y como colofón de este resumen el más demoledor de los datos, la tasa de paro que se acerca al 33% y que suma 30.000 jerezanos en paro situando a nuestra amada Ciudad en el “top cinco” de las ciudades con más parados de España.

Y sería fácil culpar a los actuales gobernantes pero la realidad es que están ahí porque han sido elegidos, porque pareciera que el conformismo se ha instalado en la sociedad jerezana, como si esta Ciudad, cual boxeador castigado al extremo por su oponente, hubiera optado por bajar los brazos y dejarse ir. Pues bien,  los problemas de Jerez tienen solución, nuestra Ciudad tiene un gran potencial, solo necesitamos poner al frente a las personas adecuadas que sepan sacar partido a todas las posibilidades de nuestra Ciudad y no convertirse en un freno para su desarrollo.

Hay que asumir que los mismos que nos han traído hasta aquí no serán los que nos saquen de esta situación, hay que volver a creer en Jerez, dar una oportunidad a esta Ciudad y a las generaciones futuras apostando por savia nueva, por una manera diferente de hacer las cosas, por la GESTIÓN, con mayúsculas, dejando a un lado las diferencias ideológicas. Y si los nuevos no lo hacen bien a los cuatro años de vuelta a su casa o a sus trabajos, porque la política municipal no debe ser una profesión si no una etapa de servicio público en la vida de un profesional.