Hallan un fármaco que podría atacar el cáncer sin afectar a las células sanas

Las células madre cancerosas son un subgrupo de células que, como las células madre sanas, actúan como fábricas, creando otras que construyen la mayor parte del tejido canceroso

Las plantas pertenecientes al grupo ‘Bouvardia ternifolia’, nativa de Mexico y del Sudoeste americano, poseen propiedades para «ralentizar» y «paralizar» el crecimiento del cáncer, sobre todo de cabeza y cuello, y sin afectar a las células sanas, según un estudio preclínico realizado en la Universidad de Colorado (Estados Unidos).

Así, este grupo ha demostrado que se podría desacelerar la capacidad del cáncer de hacer que las proteínas «manden» al cáncer crecer, propagarse y expandirse. El estudio, publicado en ‘Cancer Research’, muestra que la molécula SVC112, basada en esta planta y sintetizada por una ‘startup’ farmacéutica situada en Colorado, SuviCa, resulta mejor en el control del tumor con menos toxicidad para las células sanas que las terapias existentes. El grupo espera, así, que estos resultados preclínicos sienten las bases para los ensayos clínicos en humanos de SVC112 en pacientes con este tipo de cáncer.

Las células madre cancerosas son un subgrupo de células que, como las células madre sanas, actúan como fábricas, creando otras que construyen la mayor parte del tejido canceroso. Estas células cancerosas suelen resistir a los tratamientos como la radiación y la quimioterapia, y puede sobrevivir y volver a comenzar el tumor una vez que el tratamiento finalice.

«Muchos otros trabajos anteriores han relacionado la producción de factores de transcripción a las células cancerosas que sobreviven, pero los inhibidores simplemente han sido muy tóxicos y tienen muchos efectos secundarios», explica el coautor del estudio, Antonio Jimeno, en torno a los fármacos actuales.

«Nuestros estudios sugieren que este fármaco pueda aportar una ventaja a los medicamentos existentes, pues inhibe la síntesis de proteínas de uan manera que ningún otro medicamente hace», afirma Tin Tin Su, también co-autora del estudio.

Así, el grupo de trabajo observó que la SVC112 actúa específicamente contra estas proteínas, necesitado por las células cancerosas, mientras que las células sanas prácticamente no se dañan. Hicieron esto mediante la comparación de los efectos del medicamento en «parejas unidas» de células con cáncer y células sanas crecidas en diferentes muestras, donadas por cinco pacientes de cáncer de cabeza y cuello en Colorado.

«Tener células afectadas con otras sanas de los mismos pacientes es algo único», han explicado. «Cuando probamos estas parejas, lo que vimos es que el medicamento aprobado eliminó tanto el cáncer como las células normales, mientras que SVC112 hacía una selección, pues afectó a las células cancerosas pero no a las células sanas», han detallado.

MENOS EFECTOS EN EL TEJIDO NORMAL

Así, los efectos en el tejido normal serán menores. De hecho, las células sanas fueron entre 3,8 y 5,6 veces menos sensibles a SVC112 que las células cancerosas, mientras que las células sanas y las células cancerosas eran igualmente sensibles al medicamento vigente.

El siguiente paso fue usar SVC112 para tratar tumores de cabeza y cuello crecidos en modelos de ratones a partir de muestras de tumores humanos. El trabajo anterior había demostrado que SVC112 sensibilizaba a las células previamente resistentes a la radiación al tratamiento de radiación, por lo que el grupo probó SVC112 y la radiación sola y en combinación.

Observaron que solo cuando disminuye la población de células madre cancerosas a menos del uno por ciento de la composición total de un tumor, el tumor se encoge. «Es como si las células madre del cáncer estuvieran en la torre de control, dirigiendo el crecimiento del tumor. Si afecta a suficientes de estos directores, otras células cancerosas no saben qué hacer y el crecimiento del cáncer se ralentiza o se detiene», ha apostillado Jimeno.

Así, el trabajo en curso continúa en dos direcciones principales. El equipo de Su continúa impulsando el medicamento hacia la clínica, y el equipo de Jimeno trabajando para comprender la biología básica que impulsa la acción del medicamento, cómo combinarlo mejor con otros tratamientos como la radiación o la inmunoterapia, y sus usos potenciales en otros tipos de cáncer.

«Este es el primer informe del medicamento, desde su estructura química, hasta sus efectos básicos en las líneas celulares comerciales, pasando por su mecanismo de acción con líneas celulares derivadas del paciente y una acción más compleja en CSC, hasta modelos animales del paciente muestras «, han concluido los investigadores.