La dura crisis económica está afectando de lleno a pequeños y grandes comercios. Muy especialmente a aquellos cuyas fuentes de ingresos se han visto dilapidadas por el avance de la pandemia y las medidas restrictivas de la Junta de Andalucía para la contención del virus. Tanto es así que muchos de ellos se han visto abocados unilateralmente al cierre. Este es el caso, entre muchos otros, del Bar Manolo, en Sevilla.

Un vídeo publicado en redes sociales captaba las imágenes del cierre de este emblemático establecimiento en la céntrica Plaza de la Alfalfa de la capital sevillana. A sus 85 años de historia, los propietarios no han podido aguantar las durísimas exigencias de esta crisis y no han encontrado otra solución más que optar por el cierre.

Pena, lágrimas, tristeza y desolación. No hay palabras que definan mejor el sentir de los empleados tras bajar, por última vez, las rejas del Bar Manolo. Junto a ellos, un buen número de vecinos, clientes y curiosos se acercaron para dar el último adiós a un bar por el que miles de sevillano han pasado y disfrutado de su excelente comida y ambiente. De hecho, sus pavías, su caldereta de venado o el adobo han sido durante años santo y seña de la gastronomía sevillana durante años.

Con 85 años de historia entre sus paredes, el Bar Manolo ha sido un lugar marcado de referencia en Sevilla. Sus ocho trabajadores atendían cada mañana a sus clientes con la mayor amabilidad, incluso teniendo que soportar intensas jornadas de trabajo ante la multitud de clientes que asomaban cada día por sus puertas.

Ni el primer cierre ni el último

El dueño del Bar Manolo, incluso, asegura que de haber sabido la situación que se avecinaba hubiera decretado el cierre el pasado mes de marzo tras el primer confinamiento. «Señores políticos… ¿cómo creen que puede subsistir una empresa sin ayuda ninguna sino todo lo contrario? Además, hasta nos han subido la cuota de autónomo. Cuanto menos es inmoral» «Un servidor y siete familias más nos vamos a la calle. Son muchos años remando juntos y esta tormenta nos lleva a la deriva y nos arruina. No hay salida. En cualquier punto de España es imposible encontrar algún trabajo en el mundo de la hostelería. Me temo que esto va a más. No he sido el primero, pero tampoco voy a ser el último en echar las persianas», aseguraba en declaraciones a Al Rojo Vivo.

Nunca podrían llegar a imaginar que todo esto terminaría así, de la manera más cruel posible. La Plaza de la Alfalfa de Sevilla se queda huérfana de uno de sus grandes rincones que tras tres meses cerrados; las limitaciones de aforo; y la imposibilidad de ofrecer cenas han llevado a la ruina al establecimiento. Los gastos han superado a los ingresos. Y la única solución posible era el cierre. El Bar Manolo dice ‘adiós’, pero por desgracia, no será el único.