Un suceso del todo desgraciado. Un accidente que podría haberse evitado. Un niño, de 13 años de edad, con autismo, ha sido disparado varias veces por dos policías. Los disparos se han producido mientras estaba sufriendo un ataque de ansiedad… ¡en su propia casa!

Un hecho incomprensible. La madre de Linden Cameron, el protagonista de esta trágica e inconcebible noticia, había llamado a la policía porque su hijo estaba sufriendo un ataque de ansiedad muy grave generado por el autismo. La madre se preocupó muchísimo por la estado de su hijo.

Golda Bartron, la madre, iba a trabajar por primera vez en más de un año y esto le generó una angustia excesiva al niño. Precisamente cuando los agentes llegaron al domicilio, empezaron a chillar al niño de 13 años: «Tírate al suelo». Se lo repitieron y, de inmediato, los dos policías le dispararon, provocándole graves heridas.

Los hechos tuvieron lugar este pasado viernes día 4, ya por la noche, en Utah, en los Estados Unidos. «Solo es un niño que intenta llamar la atención y no sabe cómo gestionarlo», explica Cameron, muy indignada ante la desmedida respuesta que han tenido los agentes frente al ataque de ansiedad de su hijo.

Pudo haber ocurrido una desgracia. El niño con autismo ha sido ingresado en el hospital, ya que los policías le provocaron varias heridas en el hombro, en los tobillos, en los intestinos y en la vejiga. Está gravemente herido.

Cabe constatar que los gastos del hospital y los medicamentos son de más de 85.000 euros y Bartron enseguida ha creado una campaña para poder pagar el coste de todos los gastos médicos que necesita el niño.

«Independientemente de las circunstancias, lo que pasó el viernes por la noche es una tragedia y esperamos que se solucione rápidamente», declara Erin Mendenhall, la alcaldesa del pueblo donde han sucedido los hechos.