Multa del Tribunal Supremo a Puigdemont por mala fe procesal

El Alto Tribunal sanciona con 3.000 euros un recurso de Puigdemont

La Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo ha dictado un Auto en el que impone una multa de 3.000 euros a Carles Puigdemont por entender que actuó con mala fe procesal y temeridad presentando unas medidas cautelarísimas que requerían que fuese pública una reunión de la Junta Electoral Centra fechada a 13 de junio, que se le había notificado 48 horas antes.

Cuando presentó estas medidas, lo hizo a las 19 de la tarde del día 12 de junio, cuando la reunión ya se le había notificado dos días antes, en el contexto del recuento de las elecciones Europeas. Cuando se denegó la medida cautelarísima, al rechazarse esta medida también se incluyó en la resolución que las rechazaba que se reputaba contrario a la buena fe procesal la presentación de esta solicitud.

Con “cautelarísimas” nos referimos a una medida cautelar de especial urgencia. Mientras que las cautelares intentan asegurar el fallo posterior, las cautelarísimas añaden una especial urgencia que a su vez, suele hacer que se adopten sin escuchar al resto de partes.

 Con “Mala fe procesal o temeridad”, la jurisprudencia del Tribunal Supremo (Véase STS 37/2006) se refiere a ella, aunque no existe un concepto, cuando concurre que la pretensión ejercida (lo que se pide y como se pide) carece de toda consistencia, y es tan injusta que hasta quien lo planteó debía conocerlo.

Ya que planteó una publicidad de la sesión de la Junta Electoral Central que no estaba prevista en la legislación electoral, y que literalmente era inútil, en el momento más acertado para generar complicaciones, el TS acaba fallando en multar con 3.000 euros tanto a Puigdemont, a Toni Comin, y a su coalición Lliures per Europa.