«Las escuelas taurinas son escuelas de valores que hacen falta» 

Carta del presidente de la Asociación de Antiguos Alumnos de la Escuela de Tauromaquia de Jerez

Hemos recibido, con ruego de publicación, una carta de Benito Carral Hierro, presidente de la Asociación de Antiguos Alumnos de la Escuela de Tauromaquia de Jerez, con motivo de cumplirse estos días los treinta y cuatro años de la inauguración de la Escuela de Tauromaquia de Jerez de la Frontera por el alcade Pedro Pacheco.

«En una mañana nublada y algo lluviosa de Jueves Santo no puedo dejar de recordar que el 10 de Abril de 1986 el entonces alcalde de nuestra ciudad don Pedro Pacheco Herrera, tras la insistencia del maestro José Luis Sánchez Pozo “Cámara” y un pequeño grupo de apasionados profesionales y aficionados, tuvo a bien inaugurar la que fue escuela taurina pionera y guía de todas las demás que fueron naciendo en Andalucía.

Eran aficionados que, sin ellos saberlo en aquel entonces, regaron las semillas de los sueños de cientos de niños que por ella han pasado a lo largo de sus treinta y cuatro años de historia. Han sido sueños cumplidos de una u otra manera, ya sea como profesionales o como buenos aficionados, porque no nos podemos olvidar que, sin pararnos a contar a los que ya no ejercen, actualmente hay aproximadamente unos cien profesionales en activo nacidos de nuestra querida y añorada escuela, bien sea como matadores de toros, subalternos, mozos de espada o cualquier otro oficio derivado de la tauromaquia.

Sin saberlo, crearon una Escuela de Formación Profesional que permitió a muchos de ellos un futuro y una forma de ganarse la vida, pero sin duda alguna, y lo más importante, crearon una Escuela de Valores, que son los valores que la cultura de la tauromaquia te inyecta en tu ser, a sangre y fuego.

Esos valores son los que, hasta la llegada de esta pandemia de coronavirus que ahora sufrimos, nuestra sociedad estaba echando de menos y de los que me gustaría detallar a continuación cuatro:

Advertisement
  • Respeto, perdido, a los maestros, padres, prójimo y sobre todo a nuestros mayores, esos a los que estos días volvemos a poner en el sitio que se merecen, con nuestro cariño, cuidado y máxima preocupación.
  • Sacrificio, que niños, padres y todos en general estamos desarrollando de forma acelerada y digna de elogiar.
  • Trabajo, como el desarrollado incansablemente por todos los profesionales que se están dejando la piel por el bien de toda la humanidad y por nosotros mismos en nuestras casas o en cualquiera de nuestras ocupaciones profesionales.
  • Esfuerzo, que estamos haciendo todos por no desfallecer, por mostrar siempre nuestra mejor sonrisa en nuestras múltiples videoconferencias, para, entre todos, no perder ni un ápice de felicidad.

En estos valores principalmente, pero también en muchos más, se basa la cultura de la tauromaquia. Sin embargo, no queda todo ahí. El toreo, aparte de la inspiración de cada uno (motivo por el cual es catalogado como arte), tiene tres reglas fundamentales para su interpretación, que son:

  • Temple, el que ahora más que nunca hace falta, para pensar en las consecuencias que puede provocar el no tomar las decisiones correctas.
  • Mando, para aplicar estas decisiones con el mayor rigor, honradez y profesionalidad posible, sin pensar en sacar ningún rédito político en esta situación de debilidad que tenemos ante lo desconocido.
  • Valor, que estamos teniendo todos para enfrentarnos a algo por lo que nos hemos visto superados, sobrellevando nuestra impotencia y pensando veinticuatro horas en nuestros mayores, amigos o familiares que lo viven en soledad; también para apretar los dientes e intentar sobreponernos a la pena de no poder acompañar en sus últimos días ni despedir a los que esta pandemia nos está arrebatando.

Por todo ello, damos las gracias de todo corazón a esos que aquel 10 de Abril de 1986 decidieron regalarnos la Tauromaquia a cientos de niños y a los que aquel día, sin saberlo, nos colmaron de felicidad poniendo en nuestras manos todo lo necesario para soñar.

Para nosotros, los antiguos alumnos de esta escuela, es tiempo de celebración amarga por lo que nos toca vivir y porque hace aproximadamente dos años alguien, alardeando de progresismo, decidió, sin motivo ni explicación alguna, arrebatarles a un buen puñado de niños la posibilidad de soñar; precisamente esto es, permítanme la expresión, lo que yo denomino como “progreceso”.

Para terminar, en nombre de los antiguos alumnos a los que represento y de la afición de Jerez que nos acompaña todos los sábados en nuestras Mañanas de Toreo de Salón y en todas las actividades que realizamos, bajo la coordinación de la Fundación Cultura Taurina, para divulgar y promover la cultura taurina, quiero pedir a nuestro Excelentísimo Ayuntamiento que nos permita la reapertura de nuestra escuela, para dar la oportunidad de soñar a estos niños, permitir el disfrute de cientos de aficionados y, por encima de todo, poder aportar la formación y el aprendizaje dentro de los parámetros de todos los valores antes mencionados.

Con lo que está demostrando nuestra sociedad en estos duros momentos que nos toca vivir, debe quedar más claro todavía que no es tiempo de coartar libertades.

Benito Carral

Sin más, y como ha quedado siempre patente a lo largo de la historia la solidaridad del toreo, en cuanto sea posible nos ofrecemos a la Delegación Municipal de Cultura y a toda asociación o colectivo que lo desee, con la organización de cualquiera de nuestras actividades que vienen siendo habituales,en pro de la activación del desarrollo económico o cultural de nuestra ciudad en la forma o formato que se nos quiera plantear.

¡Ánimo, fuerza y un fortísimo abrazo para todos!»