Remontada para acentuar la crisis

El Sevilla FC no pudo conservar la ventaja del gol de En-Nesyri y terminó sucumbiendo ante los goles de Aspas y Pione Sisto

El Sevilla FC se dejó los tres puntos de manera incomprensible en Balaídos en la tarde de este domingo. Tras ponerse por delante en el marcador con el tanto de En-Nesyri, Ocampos pudo sentenciar el partido que se le había vuelto a poner cuesta arriba al Celta en su estadio.

Cuando el encuentro entraba en su último cuarto de hora, Aspas primero y Pione Sisto después volteaban un resultado que dejaba completamente tocados y sin reacción a los hispalenses, que habían controlado hasta ese momento los envites vigueses, desesperados en busca del triunfo. Los de Lopetegui, así, abandonan tras muchas jornadas los puestos de acceso a Liga de Campeones.

El choque comenzó con una clarísima oportunidad para Iago Aspas en el minuto 5, cuando el gallego recogía un balón en la frontal del área y recortaba a Diego Carlos, pero su disparo se marchaba desviado por encima del larguero de Vaclík.

El Sevilla comenzó a arrancar con un tímido remate de En-Nesyri en el minuto 8 y dos después, con otro de cabeza que se iba despejado a córner por la defensa viguesa. Pasado el cuarto de hora de partido, los locales comenzaron a controlar el esférico y a imponer su ritmo de juego sobre los nervionenses, que se defendían bien de las intentonas celestes y trataban de salir a la contra después de recuperación.

Precisamente en una salida de balón, desde prácticamente la línea de fondo despejaba Diego Carlos una pelota que, a priori, tendría Olaza toda la comodidad para controlar y volver a tener la posesión para su equipo.

Sin embargo, la buena presión de En-Nesyri hizo que el zaguero se equivocara en la entrega a su portero y permitió al marroquí plantarse en uno contra uno frente a Rubén Blanco, a quien acababa batiendo con una sutil picada ante su salida.

Era el minuto 23 de encuentro y, desde aquí, el choque entró en una fase de descontrol por parte de los dos planteles en sus respectivos centros del campo, permitiendo llegadas con mucho peligro.

El Celta merodeó de nuevo a Vaclík con un lanzamiento de Rafinha, mientras que el Sevilla pudo colocar el segundo en el luminoso en una galopada de Ocampos que Rubén Blanco acabó despejando tras el disparo del argentino y cerrando el primer tiempo.

El Sevilla FC arrancaba con fuerza la segunda mitad y pisó área en primer lugar tras la reanudación. Suso apuraba la línea de fondo y centraba con la izquierda para que En-Nesyri rematase elevado sobre la portería viguesa.

La presión alta de los blanquirrojos impedía a los locales salir con facilidad en busca del marco de Vaclík, aunque el checo se veía obligado a intervenir en un lanzamiento potente de Pione Sisto, que entró desde los vestuarios. Lopetegui también movía sus fichas y daba entrada a Banega, sustituyendo a un muy participativo pero cansado Suso. El portero sevillista volvería a actuar con seguridad en un chut fuera del área de Rafinha.

Pero en el tramo final del encuentro llegaría la debacle. Los de Julen Lopetegui no lograban generar el suficiente peligro como para dejar noqueado definitivamente al Celta y los locales se aprovecharon de esta situación.

Una transición ofensiva la transformaba Rafinha en un excelso pase para Aspas a la espalda de Fernando y el capitán vigués superaba, esta vez sí, a Vaclík para poner las tablas de nuevo en el electrónico. No acabaría ahí la decepción nervionense.

Lejos de reaccionar y volver a buscar los dos puntos que ya le habían arrebatado los gallegos, un mal despeje de Vaclík desde su arco permitió una contra celeste, que acabó con Pione Sisto cruzando el esférico y sellando, tras golpear en el palo, la victoria para su equipo muchas jornadas después y dejar a los hispalenses en la quinta posición con 39 puntos.