Unos primos enamorados se enfrentan a 5 años de cárcel por tener un hijo en común

Todas las pruebas médicas que se han hecho indican que la criatura nacerá en perfectas condiciones

La modernidad no se instala en según qué casos y en según qué domicilios y en según qué familias. La modernidad es aceptada en unos países y en otros, sin embargo, no.

La modernidad es como una peonza que gira caprichosa hacia el punto cardinal de su aceptación. Michael Lee y Angela Peang son primos hermanos y esperan a su primer hijo para el mes de mayo. Este hecho puede suponer para ellos una pena de cinco años de cárcel y 10.000 dólares de multa.

Esta última aseveración puede ser, puede parecer, exagerada. Desproporcionada. E incluso descontextualizada. Pero no es así. El futuro hijo de la pareja, que vive en Eagle Mountain, en el estado de Utah (EEUU), nacerá dentro de cinco meses. Lógicamente es fruto de una relación sexual que tuvieron… Y hete ahí el quid de la cuestión porque…

Porque eso es lo que está penalizado en algunos estados de los Estados Unidos, considerando la naturaleza de la relación y las posibles consecuencias genéticas que podrían afectar al bebé. Aportemos más datos. Hay un porcentaje muy pequeño de posibilidades que la criatura nazca con alguna afectación. Muy pequeño porcentaje.

Según un estudio de la Universidad de Columbia realizado el año 2018, las posibilidades que los primos tengan un trastorno genético son de entre un 4 y un 7%, en comparación con el 3 o 4% para las parejas que no tienen vínculo familiar. El dato es explícito. Todas las pruebas médicas que les han hecho, sin embargo, indican que el feto está sano y que nacerá en perfectas condiciones. ¿Entonces?

El matrimonio entre primos hermanos es legal en varios estados, así como en Canadá y Europa; en cambio, no está permitido en el estado de Utah, donde viven Angela y Michael; es por ello que tuvieron que casarse en Colorado el pasado mes de marzo. Angela Peang ha explicado que mucha gente les recomendó que no siguieran con el embarazo porque era «muy arriesgado e irresponsable».

Por esta razón decidieron hacerse las pruebas genéticas que certificaron que eran compatibles y que no había riesgo. Michael Lee y Angela Peang se conocieron en 1989, cuando eran pequeños, y ambos aseguran que desde un primer momento hubo una «conexión instantánea» entre ellos.

El primer beso se lo hicieron a los siete años, dentro de un armario. Crecieron y se separaron cuando fueron a la universidad, después cada uno se casó con su pareja. Angela es madre de dos niñas, de 17 y 16 años, y de un niño de 12. Michael, en cambio, no tiene hijos.

El bebé que nacerá en mayo será su primer hijo como matrimonio, ahora esperan poder disfrutar de él o ella, sin un cristal en medio. Se merecen esta felicidad. Lo contrario sería un auténtico despropósito.