Un chico asesina su novia y se come el corazón para hacerse rico

Todo formaba parte de un ritual macabro desarrollado a la desesperada

Un hecho monstruoso. De los que ponen la piel de gallina. De los que tampoco curan de espanto. De los que nos dejan boquiabiertos. Owolabi Adeeko, de 23 años y de origen nigeriano, ha confesado haber matado su novia como parte de un ritual para hacerse rico. El chico ha admitido también que lo ayudó su madre. Un ritual macabro. Hacerse rico en un santiamén. La misteriosa colaboración materna…

Adeeko ha explicado, con detalle, con pulcritud, que el negocio de su madre, donde trabajaba, no funcionaba, a pesar de los esfuerzos que le dedicaron. Esfuerzos ímprobos. El chico declaró que habían intentado poner en práctica un ritual para ganar dinero, pero tampoco funcionó. El ritual, sea el que fuere, no le dio frutos.

Así que el asesino solicitó los servicios de un pastor de la iglesia para que le hiciera un ritual con el objetivo de ganar dinero. Dinero era su obsesión y su pensamiento maldito. Fue entonces cuando, desesperado, Owolabi Adeeko solicitó los servicios del pastor de la iglesia del pueblo que le requirió, como parte del ritual, que tenía que traerle un ser humano para sacrificarlo…

No se trata del guión de la próxima película basada en una siempre penúltima novela de Stephen King. No. Es realidad. Es actualidad. Es veracidad. Es viralidad. Una vez presentado el ser humano, era condición indispensable comerse el corazón de la víctima para que para que así –y sólo así- se cumpliera el ritual.

Tal y como narró el asesino a la policía, en aquellos momentos sólo tenía una persona a su alcance: su novia, Favor Daley-Oladele. Sólo a su novia. A su novia querida. En el ritual también participó la madre del chico, de 46 años, que aseguró que no tenía conocimiento que la carne que se comió su hijo era humana. La policía, además de a Adeeko, también detuvo a la madre y al religioso que oficializó el ritual, o sacrificio humano.