Las «grietas» del CEIP Bernardo Barco de La Campana obligan a parar las clases

Siete aulas han sido cerradas ya y a los alumnos se les ha recomendado no ir a clase durante dos días

La asociación de madres y padres de alumnos (AMPA) del centro de educación infantil y primaria (CEIP) Bernardo Barco de La Campana (Sevilla) ha señalado este viernes la «alarma» que cunde entre las familias por las «grietas» que sufre el edificio principal del colegio, en el que siete aulas estarían «cerradas» desde el pasado mes de noviembre a cuenta de la situación arquitectónica del mismo, toda vez que esta semana el alumnado se ha ausentado de clase durante dos días como medida de protesta.

Ana Ruiz, presidenta de la AMPA del colegio Bernardo Barco, ha explicado a Europa Press que este centro educativo está dividido entre dos edificios enclavados ambos en la avenida de Fuentes de Andalucía, toda vez que el inmueble principal acoge a más de 300 de los 431 alumnos que suma este colegio.

Dicho edificio, según ha detallado, tiene más de 40 años de antigüedad y ya en 1978 mediaba un informe de un arquitecto abogando por «un recalce» del mismo a cuenta de los «problemas de separación de materiales» detectados ya entonces en el inmueble. «El edificio ha dado problemas desde el primer momento», ha lamentado.

Al respecto, la presidenta de la AMPA ha señalado las «grietas» que presenta actualmente el mencionado edificio como máximo exponente de sus diversas deficiencias arquitectónicas, dando que cuenta de que a lo largo del pasado mes de noviembre, fueron «cerradas» siete aulas que a día de hoy siguen «clausuradas» junto a otras dos dependencias comunes del inmueble, como medida preventiva, toda vez que en 2018 un estudio geotécnico habría puesto de relieve problemas en la cimentación de esta construcción y «movimientos» de terreno que estarían afectando a la misma.

En ese sentido, ha rememorado los escritos promovidos al menos desde «septiembre de 2014» ante la Consejería de Educación en demanda de soluciones a esta situación, así como las movilizaciones celebradas por la comunidad educativa, especialmente un «parón de cuatro días» en 2018 para reclamar que la Administración educativa actuase.

«ALARMA Y PREOCUPACIÓN» ENTRE LAS FAMILIAS

Mientras las obras de «refuerzo» estructural inicialmente licitadas por la Consejería de Educación (pero finalmente no contratadas) habrían sido ya sustituidas por la promesa de construir «un nuevo colegio», Ana Ruiz ha señalado la «alarma» que cunde entre las familias de los alumnos al temer por su «integridad física», toda vez que el pasado mes de diciembre un grupo de estas familias anunciaba ya su decisión de no permitir que sus hijos entrasen al edificio hasta no mediar soluciones y un «compromiso escrito» respecto a la construcción de un nuevo inmueble para el colegio.

Ana Ruiz ha señalado al respecto que la AMPA ha celebrado ya una reunión con la nueva delegada territorial de la Consejería de Educación en Sevilla, Marta Escrivá, detallando que la misma ha defendido que la construcción de un nuevo edificio para este colegio constituye una «prioridad número uno» para la Administración educativa. Empero, ha insistido en la «preocupación» de las familias porque las deficiencias arquitectónicas del inmueble van «a peor».

«Estamos asustados», ha aseverado, reconociendo no obstante que está previsto que en pocos días un arquitecto de la Junta de Andalucía conocedor del centro se reúna con la comunidad educativa del mismo para dar detalles concretos sobre el estado del edificio e intentar «tranquilizar» a las familias. De momento, en cualquier caso, esta semana ha transcurrido con el alumnado del colegio ausente del mismo durante dos días lectivos, como medida de protesta.