Parece que la docuserie que estrenó Netflix el 14 de junio de 2019 sobre El caso Alcàsser abrió de nuevo la macabra caja de los truenos de este suceso que conmocionó a toda España e incluso llegó a encerrar en sus domicilios a muchísimos adolescentes los fines de semana ante el miedo –el miedo atroz, el miedo expansivo, el miedo aliado con la más atosigadora incertidumbre- provocado por unos asesinatos tan cargados de monstruosidad y de calado mediático.

La historia de la España negra se ennegreció aún más si cabe. La producción de Netflix avivó la curiosidad, la ira y la determinación –de parte de muchísimas personas anónimas (o no tanto)- en favor de posibles esclarecimientos a pitón pasado.

En este sentido, diez días más tarde de la emisión de la docuserie, el 24 de junio, Vicente B. -un vecino de la localidad valenciana de Piles- no se lo pensó dos veces y acudió, muy decidido, al barranco de la Romana de Tous. Nadie lo detuvo. Quiso pisar aquel maldito entorno.

¿Por qué a este lugar tan vacío de todo y tan solitario además? Porque se presupone que es la zona donde Antonio Anglés –el hombre invisible de esta historia siniestra que aún pulula en paradero desconocido- asesinó a Toñi, Miriam  Desirée en el ya lejanísimo año de 1992. Cabe reseñar que Antonio Anglés se encuentra en caza y captura por las fuerzas y cuerpos de seguridad no sólo de España sino del mundo entero.

Vicente B. acudió al lugar acompañado de su novia. No le empujaba una simple iniciativa morbosa. Ni mucho menos. Quiso dejar un ramo de flores. Un ramo de flores en recuerdo y en homenaje de las tres víctimas del caso Alcàsser, cuyas vidas fueron sesgadas brutalmente en el calvario de una noche tan llena de incógnitas y de hipótesis.

Nada parecía casual

Vicente B. halló algo que ni por asomo jamás sospechó. En primer lugar un trozo de falange. Quedó boquiabierto. Los ojos abiertos como platos. El corazón comenzaba a intensificar sus latidos.  No daba crédito. Sintió un escalofrío fugaz, como una ventolera glacial dentro del cuerpo. Quiso correr pero se mantuvo en el sitio. Removió la tierra con una ramita. Nada parecía casual. Y… ¡descubrió tres huesos más! ¿Cómo era posible ese hallazgo?

Quiso mantener la calma. Era, en esos momentos, lo mejor que podía ofrecer a la memoria de las niñas asesinadas en el caso Alcàsser. Unió los restos óseos y los envolvió para seguidamente, de inmediato, llevarlos al cuartel de la Guardia Civil de Oliva, que asimismo remitió las falanges al laboratorio de criminalística de la Comandancia de Valencia y al IML. Lo primero que se confirmó es que en efecto se trataban de huesos de origen humano.

Más datos: el siguiente paso que se realizó fue tomar muestras de saliva a Rosa Folch y Fernando García, la madre de Desirée y el padre de Míriam. El Instituto de Medicina Legal de Valencia compararía su ADN con el obtenido en los huesos encontrados.

El paso siguiente fue ralentizado por la pandemia. Pero finalmente el departamento de Barcelona del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses ha confirmado que los restos pertenecen Míriam, una de las tres niñas. Todo encaja. La pieza del puzle era la correcta. La duda se alarga.

“Me lo han dicho por escrito”

«Los huesos son de mi hija. Me lo han dicho por escrito. El instituto de Barcelona que hizo las pruebas envió una carta hace unos días al juzgado con el resultado», ha subrayado Fernando García, padre de Míriam, una de las jóvenes asesinadas en el caso Alcàsser, en declaraciones recogidas por el diario Las Provincias. «¡A ver qué tontería decís! Estoy harto de tantos listos, tontos y gilipollas».

Fernando García luchó lo indecible cuando entonces por esclarecer los hechos del caso Alcàsser. De su trabajo es testigo toda España. Se dejó la piel en el intento.  Ahora también cree que alguien se habría llevado los huesos y años después regresado a la Romana de Tous para dejarlos con «malas intenciones» en el mismo lugar donde estaba la fosa.

Fernando se pregunta: «¿Quién tenía esos huesos de mi hija después de veintiocho años? Esa es la pregunta que yo me hago ahora». Y es la pregunta que abre otras tantas. La fatalidad sigue cayendo sobre el caso. Sobre un caso no resuelto. Un caso que sigue manteniendo en vilo a todos los españoles de bien.