Los aproximadamente 3.500 bares y restaurantes de la provincia de Granada se preparan para el cierre obligado decretado por la Junta desde este martes. Y hasta el próximo 23 de noviembre en el marco de las nuevas restricciones aprobadas para frenar la expansión del Coronavirus. Han reclamado a las administraciones la puesta en marcha de «ayudas» que les ayuden a «resistir» esta situación.

El presidente de la Federación Provincial de Empresas de Hostelería y Turismo de Granada, Gregorio García, ha censurado en declaraciones a Europa Press que la medida se haya anunciado con tan poco margen para que los negocios puedan sacar el género que aún guardan en sus cámaras frigoríficas. Esto se traducirá en pérdidas en bares y restaurantes, y lamenta que caiga en estos establecimientos la responsabilidad de los contagios.

«No tenemos ninguna culpa del contagio, somos donde menos se contagia la gente y los que más medidas hemos tomado», ha defendido el presidente de los hosteleros. Ha advertido de que, si no hay ayudas directas y supresión de impuestos y tasas «desde ya», el sector «no va a resistir». Esto incrementará el desempleo en el ya «de por sí tocado» ámbito hostelero y turístico, en el que de manera conjunta trabajan unas 15.000 personas de forma directa en la provincia.

Cobrar tasas de basura

«No nos pueden seguir cobrando tasa de basuras y aguas, seguros sociales, IBI y demás impuestos si nos obligan a cerrar bares y restaurantes en Granada», ha clamado García.

La patronal cree que buena parte del sector tratará de adaptarse a la comida a domicilio para intentar subsistir, aunque matiza que existen «muchas dudas y lagunas» a este respecto que la Administración debe resolver con rapidez; como la cuestión de si el cliente podrá entrar o no a un establecimiento a recoger la comida para llevar, ya que de lo contrario muchos negocios renunciarán a esta posibilidad.

Junto a ello, los empresarios reivindican que dar de comer es «un servicio esencial» y que el cierre completo podría haberse limitado a aquellos establecimientos que no tienen licencia de cocina; de forma que el golpe al sector hubiera sido mucho menor y la medida tendría «más credibilidad».

Toque de atención en Granada

El alcalde de Granada, Luis Salvador, señalaba recientemente que las medidas que han acordado son «un toque de atención» para reducir contagios. El objetivo es volver a los indicadores sanitarios que la ciudad ha tenido durante los meses de agosto y septiembre, «muy por debajo» de las medias andaluza y nacional.

Una de las medidas es el cierre de las aulas de la Universidad de Granada desde el pasado 15 de octubre, entre otras medidas acordadas en el Consejo de Gobierno de la Junta este martes. La semana pasada, la ciudad superó la tasa de 500 contagiados de Covid-19 por cada 100.000 habitantes.

Salvador ha recordado, en un audio remitido a los medios, la «intensa actividad cultural» granadina de este pasado verano, «con muchísimos espectadores. Y sin embargo, con unas garantías de seguridad muy importantes».

«En estas dos últimas semanas los datos han empeorado», ha reconocido el alcalde. También ha aludido, entre los factores desencadenantes de este cambio, el arranque del curso universitario y el incremento del turismo.

«Estas medidas deben servir para que ese toque de atención» se vea acompañado por el cumplimiento de las medidas de seguridad en cada ámbito. Incluyendo, de esta forma, la UGR o la hostelería, y un refuerzo de la «concienciación colectiva».