El suma y sigue de la guerra es un continuum que no cesa. Que no para. Que no termina. La batalla judicial entre Rocío Carrasco y Antonio David Flores sigue en alto. Con las puntas de lanza bien afiladas. Con las sombras de tantos claroscuros reflejadas en las paredes de una relación donde prima el resentimiento, por no decir el odio más sangrante.

La hija de la más grande y Antonio David han iniciado otra pugna judicial. Rociíto ha demandado de nuevo a su ex marido. Parece una práctica que cultiva de manera ya compulsiva. Como una necesidad vital que no conoce coto. Erre que erre en aras de la destrucción del padre de sus hijos. Con virulencia y de manera reincidente.

¿El motivo de esta nueva demanda? Cuestionarla como madre. La pareja de Fidel Albiac solicita a su ex 120.000 euros. En concepto de daños morales. Al parecer, según Rocío Carrasco, fue cuestionada en una entrevista concedida por Antonio David en 2016. Tres años después se hace realidad esta demanda.

En dicha entrevista Antonio David confesó sentirse dolido por el hecho de que la madre de sus hijos no los hubiera invitado -no hubiese tenido ese gesto- al acto de presentación de un sello dedicado a Rocío Jurado, abuelo de los niños. Tampoco Antonio David profundizó en mucho más.

Dicho lo cual, Rocío Carrasco ha considerado que el ex guardia civil vulneró su honor y su intimidad. Pequeño detalle que abulta aún más sin cabe una guerra sin parangón entre ambos protagonistas. Una guerra que a ninguno beneficia en ningún sentido y que en cualquier caso aumenta el sufrimiento de los hijos.

Cabe recordar que en el año 2018 quedó archivada la denuncia por violencia de género que le puso Rocío a Antonio David y por la que solicitaba cárcel para él. Sigue, por tanto, el conflicto mediático. Un conflicto mediático que derrama ríos de tinta a favor del uno o de la otra, según los casos, y que no obstante no puede considerarse un ejemplo para nadie.