Comienza el juicio contra la asesina confesa del pequeño Gabriel

Gran expectación mediática para 8 sesiones, 17 testigos y un jurado popular

Indignó entonces a toda España. Y sigue indignando en la actualidad. A nadie se le olvida el calvario de aquellos agónicos 13 días en los que la desaparición del pequeño Gabriel, del niño Gabriel, del ángel Gabriel mantuvo con un nudo en la garganta y con el alma en vilo -y con la expectación abierta- a todo el país.

Cabe recordar que sus padres, Ángel Cruz y Patricia Ramírez, perdieron la pista al pequeño de 8 años el 27 de febrero de 2018 en Las Hortichuelas (Níjar, Almería) y no fue hasta el 11 de marzo cuando Ana Julia Quezada –la pareja sentimental del padre, entonces para más señas– fue detenida como autora del crimen tras ser pillada con el cuerpo sin vida del niño en el maletero de su coche. Aquel desenlace provoco una conmoción nacional

Hace de aquello un año y cinco meses. Y este lunes 9 de septiembre ha comenzado el juicio contra Ana Julia. Un juicio que se desarrollará en la Audiencia de Almería. Una particularidad: la asesina confesa de Gabriel se enfrenta a prisión permanente revisable, lo que la podría convertir en la primera mujer condenada a este tipo de pena en España.

¿Quiénes solicitan este castigo para ella? Pues tanto la Fiscalía, que reclama también diez años más de cárcel por lesiones psíquicas a los padres del menor, como el abogado de Ángel y Patricia, Francisco Torres, quien asimismo exige cinco años más por un delito de lesiones psíquicas al padre y sendas penas de dos años por dos delitos contra la integridad moral.

Más datos: el escrito de acusación de la fiscal señala que, sobre las 15.30 horas del día de su desaparición, Gabriel le dijo a su abuela, en cuya casa se encontraba, que iba a jugar con sus primos y que Quezada estaba «pendiente de sus movimientos». Así tal cual, literalmente. Una aseveración que no admite ambigüedad ninguna.

Y es que precisamente en el camino de cien metros que separa la casa de su abuela de la de sus primos, Ana Julia le pidió a Gabriel que la acompañase a la finca de Rodalquilar. Una vez allí, mientras el pequeño estaba «confiado» y «totalmente ajeno a la intencionalidad criminal» de la novia de su padre –siempre según la Fiscalía– de forma «súbita y repentina», con intención de ocasionarle la muerte, ella lo tiró contra una pared y después le tapó con las manos la boca y la nariz, y lo asfixió. La canallada más execrable posible.

Después, tan pancha, enterró su cuerpo. Pero días más tarde, ya como sospechosa, lo desenterró y metió en el maletero del coche. La Policía le dio el alto y la descubrió. Sin escapatoria. La autora confesa del crimen, no obstante, tiene otra versión. Ante el juez declaró que, ya en la finca de Rodalquilar, ella estaba en el salón y se encontró a Gabriel con un hacha. «Le digo ‘Gabriel, dame el hacha que te vas a hacer daño'», a lo que según ella el pequeño le respondió: «No, no te la doy, que siempre me estás mandando y no quiero que me mandes, que eres fea».

Tras suceder esto, según manifiesta Ana Julia, le puso la mano en la boca, aunque no recuerda durante cuánto tiempo: «Cuando ya dejó de chillar y todo, le quité la mano de la boca. Y me acuerdo, sí, que cuando le quité la mano ya el niño no respiraba». Así, el defensor de Quezada, Esteban Hernández Thiel, considera que se trata de un homicidio imprudente y, en el peor de los casos, un homicidio doloso.

El juicio tendrá ocho sesiones que se celebrarán desde este lunes 9 hasta el día 18. Será un jurado popular el que deberá decidir sobre el caso, cuyo veredicto se plasmará en la sentencia que redacte la magistrada Alejandra Dodero. El jurado popular se constituye de hecho este mismo lunes 9, cuando también declarará la acusada, mientras que para el martes 10 está previsto que lo hagan los padres del menor y otros 7 testigos, entre ellos la hija de Quezada, que vive en Burgos.

Así las cosas, la magistrada Dodero, a petición del abogado Torres y la Fiscalía de Almería, ha acordado la declaración a puerta cerrada de los padres, la abuela y una prima menor de Gabriel. Ángel y Patricia han remitido a los medios un Pacto ético por la sonrisa de Gabriel en el que solicitan la depuración de responsabilidades tanto por parte de quien filtre partes no públicas del juicio, como por parte del medio que las saque, así como un «especial tacto» y responsabilidad y sensibilidad a la hora de cubrir la vista.

Como cabía pensar, la expectación mediática está servida. Un total de 42 policías velarán por la seguridad de los 17 testigos y 25 peritos que acudirán a testificar a la Audiencia de Almería. Eso sí: se establecerá un perímetro en el exterior y se reforzará la seguridad en el interior del edificio, cuyo acceso quedará regulado por la Guardia Civil. Posteriormente, custodiarán a los miembros del jurado en su reclusión para emitir veredicto. Hay hasta 150 periodistas acreditados de 35 medios de comunicación. España sólo anhela una realidad: que se haga justicia.