Descendimiento, uno de los misterios cumbre de la Semana Santa de Cádiz

La corporación penitencial de negro se incorporó en la Semana Mayor de 2019 al Viernes Santo

Cuando las manecillas del reloj llegaban a las doce de la noche de la madrugada del Viernes Santo, el barrio de San Lorenzo se vestía de negro luto para acompañar al cortejo de la hermandad del Descendimiento.

Pero eso era antes, o mejor dicho hasta hace muy poco. En otoño de 2018, sus hermanos decidieron que la cofradía se incorporase al Viernes Santo, jornada que ha quedado notablemente enriquecida con su presencia.

Su desfile, solemne y majestuoso, nos evoca a los cortejos que procesionaban en las últimas décadas del siglo XIX. En las calles de Cádiz se escenifica un maravilloso pasaje evangélico para contrarrestar ese frío que envuelve a la tarde del Viernes Santo.

El Señor del Descendimiento conjuga la forzada postura de su talla con una gran naturalidad y una serenidad de incomparable belleza, un Cristo que no transmite contracciones ni tampoco violencias.

A su lado, la Virgen de los Dolores, cuyos ojos reflejan con enorme realismo la estampa de su Hijo, desnudo y muerto. Por las calles de Cádiz, la Señora va mostrando su solitario y triste corazón, mientras se alza al cielo el canto de saetas.

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Ya en la madrugada del Sábado Santo, el Señor habrá regresado a San Lorenzo en ese paso que se erige, por derecho propio, en uno de los misterios cumbre de todos los que procesionan en la Semana Santa de Cádiz.

Historia

De la devoción de la familia Omaña origina la fundación de la Cofradía, tras conocer el misterio de la Quinta Angustia de Sevilla, surge esta corporación en el año 1664. El misterio se instala en la casa de la familia Omaña, pero tal era la afluencia de devotos que las imágenes se trasladan al desaparecido Convento de la Candelaria, donde tenía capilla propia.

La hermandad tuvo varias sedes canónicas: San Antonio, Santo Domingo (donde son quemadas las imágenes en los disturbios de 1936), San Francisco, Convento del Carmen…, hasta que se fija su sede en San Lorenzo en 1952.

Imágenes

La cofradía ha contado con numerosas tallas de Cristo, la primera, posiblemente del círculo de Pedro Roldán, se quemó en los sucesos de 1936; tras esto se encarga una nueva imagen a José Bottaro, que será sustituida, finalmente, por la actual de Francisco Buiza Fernández, realizada en 1978.

La talla de Nuestra Señora de los Dolores también es obra de Buiza, de 1978, que sustituye a una anterior de escuela valenciana, del siglo XVIII, imagen esta última que ha sufrido numerosas restauraciones caso de la realizada por  Miguel José Láinez Capote, en 1940, o por Luis González Rey en 2003 (quien hace un nuevo candelero y la estructura de forma sedente), que se conserva hoy bajo la advocación de María Santísima en su Quinta Angustia. En años venideros es deseo de la corporación que la Virgen de la Quinta Angustia procesione en el paso de misterio (como hizo en la Magna de 2012), pasando la talla de Nuestra Señora de los Dolores a realizar estación de penitencia bajo paso de cúpula o templete.

El misterio lo completan las tallas de los Santos Varones, José de Arimatea y Nicodemo, realizados por Francisco Berlanga en 1985 bajo modelos de Buiza, a los que González Rey les realiza nuevo cuerpo en 1998; además de María Magdalena (1991), San Juan (1992), (estas dos sustituyen a otras imágenes anónimas del siglo XVIII) María Salomé (1993) y María Cleofás (1993) todas tallas de González Rey.