El miembro de ETA Ignacio Bilbao Beascoechea, alias Iñaki de Lemona, se ha librado de entrar en prisión, a pesar de que la Audiencia Nacional le acabe de condenar a una pena de 74 años de cárcel.

La pena ha sido impuesta por el atentado de 1983 en Villafranca de Ordicia (Guipúzcua), donde asesinaron a un Guardia Civil e hirieron a otros dos de gravedad.

Esto se debe a que se fija el límite de cumplimiento de las anteriores penas en 30 años. Así, se acumula esta nueva condena a las penas ya acumuladas en el auto de 14 de diciembre de 2014 dictado por la Sección Segunda de la Audiencia Nacional; cuya condena ya ha sido extinguida por el acusado.

En la sentencia conocida este jueves, los magistrados de la Sección Primera de la Sala de lo Penal imponen no obstante una pena a Bilbao de 30 años de cárcel por un delito de atentado contra miembros de la seguridad del Estado en acción terrorista; con la agravante de premeditación, y otras dos penas de 22 años por sendos delitos de asesinato frustrado.

ETA perpetuó el atentado el 2 de febrero de 1983

Los hechos probados relatan que el acusado durante 1983 formaba parte de uno de los ‘taldes’ del comando Goierri Costa de la banda terrorista ETA. La zona de actuación del comando se centraba en la provincia de Guipúzcoa y algunas zonas de Álava y Navarra.

El día 2 de febrero de 1983, Bilbao y los otros integrantes del mencionado comando, habiendo recibido la información recabada por José Miguel Latasa Guetaria –condenado por estos hechos– sobre los movimientos de vehículos del cuartel de la Guardia Civil de Villafranca de Ordicia y los puntos desde donde sería factible realizar un ataque con lanzagranadas, se reunieron en Zaldivia, aproximadamente a 4 kilómetros de Villafranca de Ordicia.

Provistos de fusiles ametralladores tipo Cetme o G-3 y dos lanzagranadas se dirigieron repartidos en dos vehículos a las proximidades del punto elegido para atacar los coches patrulla que salieran del cuartel. Una vez allí, continúa la resolución, estacionaron sus vehículos. Seguidamente se emboscaron manteniendo la visibilidad sobre el cruce existente en el Km. 422’5 de la carretera N-1 de Madrid a Francia por Irún.

Formando dos grupos se situaron en puntos diferentes, uno desde el lado izquierdo de la carretera de acceso al cuartel, y el otro desde la ladera frontal próxima a la carretera N-1.

Cuando observaron que dos automóviles de la Guardia Civil llegaron a la intersección de las carreteras y se detuvieron para ceder el paso a los vehículos que circulaban por la carretera N-1, dispararon dos granadas contra estos vehículos.

Latasa Guetaria

Una de ellas fue lanzada por Pedro José (o María) Picabea Ugalde, también condenado por estos hechos, encargándose el acusado Ignacio Bilbao de introducir las granadas en el lanzagranadas.

Acto seguido, ametrallaron con fuego cruzado desde cada uno de los dos automóviles a los agentes de la Guardia Civil; quienes trataron de repeler la agresión disparando con las armas reglamentarias que portaban.

A consecuencia de las explosiones y los disparos falleció el guardia civil Miguel Mateo Pastor. Además, resultaron heridos los agentes José Luis Bueno Fernández y Custodio Contreras La Rosa.

Después de analizar la prueba practicada en la vista oral, los magistrados consideran relevante para la culpabilidad del acusado el testimonio de José Miguel Latasa Guetaria.

En su declaración indagatoria en 1996 ratificada en el juicio oral, afirmó que Iñaki Bilbao formaba parte de ese comando y que participó en la ejecución de los hechos.

Un total de 40 miembros de ETA trasladados durante el Gobierno de Sánchez

La Secretaría General de Instituciones Penitenciarias ordenó el pasado mes de mayo el traslado de otros dos presos de ETA condenados por terrorismo, Garikoitz Arruarte Santa Cruz y Gorka Joseba Lupiáñez Mintegui.

Tal acción elevó a 41 (el 20% del total que cumplen condena) los etarras que se han beneficiado de un acercamiento al País Vasco y Navarra desde que en junio de 2018 llegó al Ministerio del Interior Fernando Grande-Marlaska.

Garikoitz Arruarte Santa Cruz fue trasladado desde la cárcel de Almería a la de Soria. Ingresó en prisión el 29 de diciembre de 2003 y tiene una condena de 20 años por homicidios frustrados; entre ellos la colocación de 28 kilos de dinamita en el Intercity Madrid-Irún en la Nochebuena de 2003.

Garikoitz Arruarte cumplió las tres cuartas partes de la pena en diciembre de 2018 y, según Prisiones, aceptó la legalidad penitenciaria y rechaza la violencia. La Junta de Tratamiento del centro penitenciario de Soria ha propuesto su progresión a segundo grado y el traslado a un centro cercano a su entorno familiar.

Críticas a Sánchez por dar el pésame por la muerte de un terrorista 

Los líderes de PP y Vox, Pablo Casado y Santiago Abascal, criticaron al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al mostrar su pésame por el suicidio del etarra Igor González.

El episodio tuvo lugar en el Pleno del Senado, cuando Sánchez lamentó «profundamente» el «suicidio» de este preso de la organización terrorista ETA.

Los líderes de la oposición no pasaron por alto estas palabras de Sánchez y aprovecharon la sesión de control al Gobierno en el Congreso para reprocharle su pesar por la muerte de un etarra.

Casado lo ha hizo entre las críticas al Gobierno por su actuación durante las últimas semanas pese a que el PP lleva seis meses «tendiendo la mano». «Y ahora condena la muerte de etarras», lamentó.

El secretario general de los ‘populares’ también aprovechó el asunto para recordar al presidente que «ETA es una banda terrorista, no una banda de música». «Le gusta insultar al PP pero a sus socios le cuesta describirlos», ha acusado.