El Centro de Atención Infantil Temprana San Rafael, de la Orden Hospitalaria San Juan de Dios, ha iniciado un estudio de investigación en colaboración con la Universidad de Granada. El objetivo es analizar la influencia de la situación derivada del Covid-19 y el confinamiento en las relaciones entre las familias y los niños usuarios de este servicio.

Estos son, en su mayoría, con rasgos o trastornos del espectro del autismo y del desarrollo cognitivo.

El estudio pretende identificar posibles cambios en los vínculos entre los niños atendidos en este centro y sus figuras de referencia.

Cómo han vivido el confinamiento

Todo ello, durante y a partir del confinamiento debido a la crisis sanitaria, según informa en una nota la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios.

«En estas circunstancias, era necesario dar la palabra a las familias. Preguntarles cómo han vivido este confinamiento con respecto a las relaciones con sus hijos. Escuchar cómo ha sido ese proceso para ellos en esta situación atípica».

«Esto nos va a permitir estar alerta ante los posibles cambios y necesidades que puedan aparecer», explica la psicóloga del CAIT San Rafael responsable del proyecto; Gema Gutiérrez García.

Este estudio, que se está desarrollando a través de entrevistas individuales que ahondan en la vivencia de cada familia, está poniendo de manifiesto en sus primeras intervenciones la preocupación de los padres por la evolución de sus hijos.

Inseguridad ante cómo actuar

«En estos encuentros es común escuchar e identificar mayores niveles de estrés e inseguridad acerca de cómo actuar en determinadas circunstancias», asegura la psicóloga.

Según los expertos, estos primeros vínculos familiares del menor son la base para el desarrollo de la comunicación, la regulación emocional, el aprendizaje y las relaciones sociales futuras.

De ahí, la necesidad de los profesionales de estar atentos. También de poner el foco en cómo se configuran y desarrollan para dar soporte a los padres, acompañarlos y trabajar conjuntamente con ellos.

«Más tiempo para estar juntos»

«Las familias han señalado haber tenido más tiempo para estar juntos, para dedicarlo a las rutinas diarias».

«Les ha servido para conocer más a sus hijos, entenderlos mejor y comprender sus comportamientos», comenta la profesional.

Desde el inicio de la crisis sanitaria, este centro ha seguido atendiendo a sus usuarios. El objetivo ha sido acompañar y ayudar a las familias en el proceso de elaborar estrategias.

Todas ellas, para adaptarse a la situación y posibilitar un espacio donde pudieran exponer sus preocupaciones.

Según Gema Gutiérrez, son muchas las familias que hacen un balance general del confinamiento bastante positivo.

Esto es, porque les ha brindado la posibilidad de ganar más autoconfianza, tras desarrollar estrategias nuevas para detectar mejor las necesidades de los niños.