Ponce, Morante y Aguado salen a oreja en El Puerto

Crónica del único festejo de la temporada de verano 2020 de El Puerto de Santa María

El Puerto de Santa María (Cádiz), jueves, 6 de agosto de 2020. Único festejo de la temporada de verano 2020, organizado por la empresa Lances de Futuro. Cielo algo enmarañado con molesto viento de levante. Cartel de “No hay billetes”, con aforo máximo de media entrada por las normas de seguridad ante el coronavirus. Preside Rafael Comino. Ameniza la banda de música “Maestro Dueñas”, dirigida por Javier Alonso.

Se lidian seis toros del hierro de Juan Pedro Domecq (que pasta en El Castillo de las Guardas, Sevilla) con pesos entre 480 y 505 kilos. En el arrastre, el primero, el tercero, y el cuarto fueron aplaudidos; el quinto y el sexto, pitados.

Enrique Ponce, pinchazo y entera desprendida; ovación. Honda en buen sitio; una oreja con petición de la segunda.

José Antonio Morante de La Puebla, entera en lo alto algo trasera; una oreja. Media en su sitio y descabello; palmas.

Pablo Aguado, pinchazo y gran estocada; una oreja. Honda en su sitio; silencio.

Incidencias: antes de arrancar el paseíllo se interpretó el himno nacional. Durante el paseíllo, en lugar del habitual “Toros en El Puerto”, sonó el pasodoble “Gallito” en honor a Joselito por el centenario de su muerte. Al terminar el paseíllo se guardó un minuto de silencio por las víctimas del coronavirus. Iván García se desmonteró tras parear el tercero. El picador Juan Carlos Sánchez cosechó una gran ovación tras picar al sexto.

El cartel era esperado por la afición no tanto por su contenido como por el miedo que había a que el año pasara sin toros en El Puerto de Santa María, cuando se cumplen ciento cuarenta años de la Plaza Real y cien de la muerte talaverana de Joselito (el de “Quien no ha visto toros en el Puerto…”). También el contenido era motivo de interés, porque Enrique Ponce, con sus treinta años de alternativa, está como nunca y quiere ser este año el líder del capitidisminuido escalafón; porque Morante en esta ciudad es siempre un objeto de deseo y porque Pablo Aguado, después de caerse el año pasado del cartel por una cogida, viene por primera vez a El Puerto desde que actuó siendo novillero sin caballos, con lo que su paseíllo sería montera en mano.

Paseíllo en Corrida de Toros El Puerto
Paseíllo en EL Puerto | Marciano Breña

Es verdad que más de uno se ha preguntado dónde está el local Dani Crespo, que fue el triunfador de los dos últimos años; no habría más oportunidades por esto del coronavirus. Por cierto, que con este motivo se han aplicado en la entrada todas las medidas que la empresa ya había anunciado; lo del aforo lo dejamos para los que saben contar. El público está en la plaza con tiempo y el presidente se sienta en su balcón a las siete y media, aunque el inicio anunciado es a las ocho; será por prueba. La emoción de la gente se manifiesta en sucesivos vivas, a los toros, al rey y a España; es la expresión del hartazgo por tanta incomprensión cerril de los animalistas (antihumanistas). Nadie nos quita a los aficionados la facultad de disfrutar de un espectáculo tan grandioso.

Enrique Ponce, de rosa palo y oro, en su primero, cornidelantero, saluda con lances en que va ganando terreno de tablas a los medios y media; lo lleva por delantales al caballo, donde, tras ser bien cogido, hace buena pelea; hay quite por chicuelinas y larga. En palos son buenos los dos primeros pares y malo el tercero. Brinda al público y hay gritos de admiración porque la montera cae boca abajo (¡qué público!) y lo peor es que el torero mira para atrás a ver cómo ha caído (a esto ha caído Ponce); inicia en los medios con toreo en redondo y bajando la mano para sacar en el tercio, luchando contra el viento, otra de mano baja y aplaudida; viene un molinete con cambio de manos y ligazón con la izquierda aunque un tanto despegado; otra vez con la derecha practica el toreo vertical pero ahora buscando cercanías y luego saca otra con alguna duda aunque el toro no es desde luego un marrajo; termina con la izquierda por doblones en tablas y ya en la preparación para la muerte el bicho sale distraído. Al entrar a matar en el segundo intento es prendido y cae al suelo donde se queda hábilmente quieto para evitar consecuencias, aunque el animal dobla rápido.

Enrique Ponce
Enrique Ponce en el albero | Marciano Breña

A su segundo, jabonero oscuro (o barroso, en lenguaje campero), lo saluda con pases avanzando pero el toro tiene tendencia a salir suelto; acude dificultosamente al caballo donde pelea sin convicción. Jocho y Padilla parean bien. La faena se inicia con trincheras y seguidamente hay toreo en redondo con mano baja; luego vienen cite largo y trazo largo pero serie corta para que el toro se encele; un molinete abre otra serie corta y por abajo; con la izquierda, en el tercio vemos muchos adornos pero poco fundamento; de nuevo a diestra el toreo es de uno en uno y recreándose, antes de pasar a las poncinas y espaldina en tablas, muy aplaudidas; se lanzan también aplausos a la banda, que ha estado con el Concierto de Aranjuez; tras coger el estoque termina con doblones y abaniqueo con intermedio de pérdida de muleta. El toro, tras la estocada, no tarda en caer. La petición de una segunda oreja, aunque mayoritaria, la encontramos sin fundamento.

Enrique Ponce
Enrique Ponce | Arjona

Morante, de amarillo albero y azabache, en su primero, negro listón y bien hecho, realiza el saludo sin salir de tablas con lances jaleados aunque son de ejecución violenta; lo lleva al caballo por verónicas y el animal se desplaza, en buen augurio, aunque empuja cabeceando tras puya trasera, protestada por larga aunque no hay tal; el intento de quite es desbaratado por el viento y el bicho se vuelve al caballo sin ser picado. En banderillas Juan José Trujillo anda muy bien y recibe una larga ovación aunque su jefe no le autoriza a desmonterarse. El inicio, en tablas, es de aliño y con la izquierda en el tercio tenemos toreo de uno en uno por el viento; a diestra hay algunos pases más en forma, intercalando molinete, y a la siguiente tanda el toro va entrando, lo que permite algún detalle pinturero; por la izquierda otra vez se encuentra con mucho cabeceo y vuelve a la derecha  para citar en corto y a media altura, hasta que el toro empieza a recular y se raja al final; lo último son unos ayudados por alto marca de la casa terminando con un desplante cogiendo el pitón derecho (al estilo y en honor de Joselito). Tras la estocada el toro no se movió del sitio y allí dobló; creemos que la oreja cayó por esa estocada más que por otra cosa.

Morante | Marciano Breña

A su segundo, entre castaño y retinto de capa, corretón de salida, lo saluda con el capote cogido en sus dos puntas por una mano, a estilo antiguo, pero se va suelto una y otra vez, necesitando ir a los medios para retenerlo y sacarle un par de pases sabrosos; lo lleva al caballo por alto, y aun así pierde las manos, para pelear sin ánimo; el quite consiste sólo en una media. Las banderillas se ejecutan entre palmas de tango y Lili se contagia del desánimo. El inicio de faena, en terrenos del 6, va de ayudados por alto con dos de pecho andando hacia el tercio; ya en los medios hay una tanda sin hilvanar, con algún detalle de trinchera, y se viene a tablas; el toro se aploma y acaba echándose; en la brega hay arrebato de muleta y vamos por el estoque.

Morante | Arjona

Pablo Aguado, de azul y oro, en su primero, bien armado y hondo, inicia con una tanda de capote avanzando desde tablas hasta la boca de riego, muy aplaudida; lo lleva toreramente por delantales con media de lujo y el toro se arranca de lejos pero la pelea es con la cabeza alta; el quite por chicuelinas es igualmente muy aplaudido, de manera que este torero nos acaba de ofrecer lo mejor de capote en la tarde e incluso lo de que no es capote. Iván García, tras una exhibición palitroquera, se desmontera (de un matador digno qué buen subalterno hemos sacado); Mellinas se suma al desmontere, en esta costumbre inadecuada de que el tercero saluda en su primer toro sin saber cómo actuará en su segundo. Tras brindar al público inicia con pases muy templados, a pesar del viento, por ambas manos; aunque el toro embiste sin fe, lo va metiendo con paciencia; escarba el animal pero hay mucha naturalidad, mucha despaciosidad; toda la faena, gran faena, se hace entre el tercio y las tablas. El toro es aplaudido en el arrastre sin que acertemos a saber por qué, será por contagio de la oreja al torero; esto es como lo de aplaudir al tercero cuando el primer banderillero está bien.

Aguado | Arjona

A su segundo, castaño y también corretón, le ofrece lances en el tercio aunque no hay colaboración del astado; éste es tardo en el caballo, donde pelea con un cuerno pero es bien cogido por Juan Carlos Sánchez, que es aplaudido y tras la despedida con el castoreño recibe una gran ovación, que le dura hasta que llega al patio de cuadrillas. Las banderillas tuvieron un sí y un no. La faena se inicia avanzando de tablas a medios pero en la siguiente tanda el animal se empieza a ir y no deja sacarle nada; intenta otra pero ya es un marmolillo; por la izquierda los pases son de uno en uno, con mucho esfuerzo, y luego sólo hay un lavado de cara hasta que se va a tablas el animal, que resulta el peor de la tarde.

Aguado | Arjona

El espectáculo acaba sobre las diez y media. Están estirándose los tiempos; antes una corrida duraba hora y media y ahora, dos horas y media. Además se ordena la salida de la plaza con distanciamiento. Son las once y cuarto de la noche, de esta cálida noche agosteña, y todavía hay gente saliendo de la plaza. Es el momento de repartirse por los bares, por los restaurantes, para comentar, para alargar esta sensación que en el año presente nos va a ser permitida una sola vez en esta ciudad de El Puerto.