Rafael Nadal superó con creces todas las expectativas que los televidentes habían depositado apriorísticamente sobre su participación este pasado viernes día 6 de los corrientes en el programa de Bertín Osborne ‘Mi casa es la tuya’. El deportista evidenció que se trata de una persona muy normal, sencilla e incluso bastante tímida, al margen de su mediática carrera deportiva.

Rafael Nadal Bertín Osborne Feria

Bertín Osborne se trasladó a Manacor, cuna de Rafael Nadal y entorno de su vida diaria. Conoció de cerca, de la mano de Maribel, hermana de Rafa, las instalaciones de su Fundación y el amplísimo complejo deportivo de su escuela de tenis donde residen 140 niños provenientes de 40 países diferentes. La conversación se desarrolló acomodados ambos en un amplio sofá a su vez instalado para la ocasión sobre una pista de tenis.

“Yo de chico era una persona muy tímida. Lo sigo siendo. Y dicen que bastante obediente. Siempre estaba bien en la edad en la que estaba. No me apetecía tener más edad de la que he tenido en cada momento. He sido una persona feliz”, comenzaba diciendo Rafael Nadal. No cesó de revelar datos: “Mi madre es la presidenta de la Fundación. Somos dos hermanos, Maribel y yo. No he sido un hermano protector. Tenemos una relación impecable”.

Afición de Nadal por el tenis

Enseguida sale a colación el origen de la afición de Nadal al tenis: “Por mi tío Toni. Procedo de una familia de deportistas. Soy sobrino de Miguel Ángel, que fue defensa del Barcelona. Y de la selección española. Y sin embargo mi familia de siempre han sido del Real Madrid. Mi tío Toni llevaba el club de tenis de Manacor”. La relación de Rafael Nadal con su tío alcanzaría cotas de éxitos inimaginables.

“No soy una persona muy meticulosa aunque en la pista tengo unas rutinas muy marcadas”. Rafael Nadal, durante la entrevista, patentizó cómo diferencia al deportista de élite del hombre celoso de su vida privada. Como tenista siempre aspiró a lo máximo. Siempre fue un ser más de luces que de sombras: “De chico me daba mucho miedo la oscuridad y ahora no me puedo dormir sin el televisor”.

De niño ganar era lo normal

Bertín Osborne pregunta acerca de sus sensaciones cuando, de niño, comenzaba a ganar partidos: “Cuando era niño, en aquella época, ganar era lo normal. Sin que esto suene mal. No soy una persona que tenga mal perder. Durante un rato estás jodido, pero no pasa nada.  No hay que llevarse mal con los rivales. Vivimos en un mundo que es más agradable si te llevas bien con la gran mayoría de las personas”.

¿Cuándo comenzó a tomarse el tenis como algo más serio? “Para mí el tenis siempre ha sido algo serio. Mis padres siempre me han apoyado en mi carrera pero nunca me han presionado deportivamente. Se han mantenido al margen. Mi tío me presionaba tenísticamente y emocionalmente también. Era muy exigente conmigo. Soy una persona que tiene la capacidad de entrenar a una gran intensidad. Pero disciplinado en mi vida personal te diría que no. Yo he hecho todo lo que han hecho mis amigos. No me he perdido cosas. Lo he hecho menos. Pero las hice”, explicaba Nadal.

Los éxitos le cambiaron la vida mediáticamente pero personalmente no.

Ha tenido varias lesiones y momentos complicados en este sentido. Nunca se queja “porque las cosas me han ido de una manera que nunca hubiera podido soñar. Siento lo que hago y lo paso bien porque me gusta competir. Un esfuerzo más siempre vale la pena. Siempre”.

Mezclar deporte y educación

Reveló Rafael Nadal algunos datos interesantes: “En nuestra Fundación mezclamos deporte con educación. La vida nos da mucho y debemos devolver algo. Mi madre es la presidenta y mi mujer es la directora de gestión. La gente que triunfa tiene que dar ejemplo en aportar”.

Una vez terminada la entrevista propiamente dicha Bertín Osborne y su invitado se marchan a almorzar con cuatro amigos de toda la vida del tenista. Son estos quienes, entre tanta perfección y ejemplaridad de la estrella deportiva, subrayan sus dos únicos defectillos:  “Es un poco desordenado y dijéramos que la puntualidad no se encuentra entre sus mayores virtudes”.

En un repente del almuerzo Rafael Nadal lanza una pregunta directa que pone en apuros a Bertín Osborne: “¿Qué Feria es mejor, la de Jerez o la de Sevilla?”. Osborne quiso -y de hecho lo fue- políticamente correcto: «Jerez es una feria más tradicional, más pequeña, más familiar, con muy buenos caballos. Con unos caballos fabulosos. Yo a mí primera mujer la conocí en la Feria de Jerez, que siempre me ha gustado. Sevilla es la bestia. Es tres veces la de Jerez. Es impresionante. Pero sí que es más privada. Allí tienes que ser socio de una caseta o tener amigos para entrar en ellas. Yo personalmente en la de Jerez lo he pasado mejor, aunque en Sevilla me puedo mover mucho más”.