Irene Rosales se enfrentó este pasado sábado día 7 en ‘Viva la vida’, Telecinco, a su tarde más complicada. “Estoy cansada de que se me achaquen cosas que no son”. A ella le duele ver a su marido así. “Que digan que yo estoy avivando el conflicto entre madre e hijo cuando eso no es así, eso no es verdad”.

Nadie o apenas nadie comprende el mutismo de Isabel Pantoja en este enfrentamiento público y ya mediático con su hijo Kiko. Nadie esperaba está explosión familiar. La relación entre la madre y el hijo, entre el hijo y la madre, está haciendo aguas por todas sus aristas. Nadie la preveía.

Ha sorprendido propios y extraños. A sirios y troyanos. A consumidores del periodismo rosa y a quienes se consideran ajenos a los jaleos del mundo -o submundo- del colorín. Una herencia conflictiva toma protagonismo de parte a parte. La de Paquirri. Ya Kiko Rivera ha comentado estos días, por ejemplo, que no ha cedido a su madre a sabiendas la finca ‘Cantora’ pues sólo firmaba a instancias de lo que ella decía.

Irene Rosales está muy dolida. “Para mí ha sido una semana muy complicada porque no se cómo actuar. Cuando he estado en situaciones así siempre me dirigía a mi madre pero ahora no ha podido ser porque ella ya no está. Mi madre siempre nos ha calmado mucho a los dos y nos ha dado muy buenos consejos”.

Mal psicológicamente por el conflicto entre Kiko Rivera e Isabel Pantoja

“Mi madre -añadió- siempre nos ha respetado y dado nuestro sitio. Mi madre siempre ha tratado a Kiko como una madre. Yo no sabía lo que Kiko iba a decir en esa entrevista. Yo le pedí que hablara desde el corazón, desde la verdad. Kiko quería aclarar que su madre no lo ha mantenido. Él ya advirtió que estaba muy mal psicológicamente”.

En este pimpampum de dimes y diretes ha entrado en escena Mila Ximénez, que es precisamente quien ha publicado la entrevista con Kiko Rivera en la revista ‘Lecturas’. Mila Ximénez ha enviado un audio a la cantante. Un audio largo. Un audio sincero, bastante confesional. Muy directo.

“Al final te vas a quedar sola”, le dijo sin pensárselo dos veces. Mila tiene claro que puede suceder. Le advertía que su hijo Kiko no está bien. Que está atravesando un momento muy delicado, muy difícil. Que está bajo de ánimos. “Está hecho una mierda. A mí me gustaría verte entrar en casa de Kiko a hablar con él. Y ya está».

«Si no me quieres hablar no me hables nunca, que me da lo mismo -añadía-. A mí lo que me importa es el dolor que tenéis Kiko y tú. Es lo único que me importa». A mayor abundamiento, Mila confesaba que había atravesado una experiencia muy parecida en el seno de su familia: «He vivido el dolor de mi hija Alba por su padre y lo he vivido mucho».

Gente que malmete

Mila entiende que Isabel Pantoja está muy atada a gente que malmete mucho y que, con sesenta y tantos años a sus espaldas, ya es hora de que se suelte. E insiste en que Kiko la necesita: «Así que corre a verle. Me da muchísima pena todo esto y te vas a arrepentir de haber perdido la conexión con tus hijos. Ya lo contó Isa y ahora está Kiko ahí. No te pierdas a tu hijo ni a tus nietos, por favor, es lo único que nos queda. Tu madre se irá y, ¿qué nos queda? Piénsalo».

Mila lanza una advertencia no sin fundamento: «Al final te vas a quedar sola. Cuando esto pase, Kiko probablemente se pueda arrepentir, pero él tiene su vida. Nosotras cuando perdemos a nuestros hijos, ese tiempo no se recupera nunca». Mila no ha recibido respuesta de Isabel Pantoja.