Rafa Nadal sigue su camino en Roland Garros, su ‘Grand Slam’ favorito. El tenista español superó por 7-6(4), 6-4, 6-1 al italiano Jannick Sinner. El partido fue muy competido y concluyó en la madrugada del miércoles, tras comenzar el martes por la noche.

Más de cinco horas duró el encuentro entre Diego Schwartzman y Dominic Thiem, el mejor partido visto en la pista francesa. Eso hizo que el partido de Nadal comenzará más tarde. Bajo la luz de los focos de la Philippe-Chatrier, el doce veces ganador tampoco le tembló el pulso pese a la resistencia que encontró de su joven rival.

Habituado a ‘triturar’ muchos sueños de jugadores prometedores, el balear también se cruzó en el de Sinner, de 19 años. Este fue una amenaza real en el primer parcial, donde tuvo servicio para adjudicárselo, o en el segundo donde fue también con ‘break’ arriba.

Pero Nadal demostró que su condición de ‘rey’ de la tierra y de este torneo no es casualidad. Apoyado en un ‘drive’ que tardó en despertar antes de acabar martilleando a su rival y en su resistencia. Nadal siempre encontró la forma de evitar las ‘trampas’ del tenista italiano, que finalmente terminó por rendirse en el tercer parcial y tras rozar las tres horas de encuentro.

Sinner asumió sin complejos el reto de medirse por primera vez al español y la pista favorita de éste. Con un poderoso ‘drive’ y un afilado revés a dos manos cruzado, plantó cara y aguantó incluso esos largos peloteos que casi siempre suelen caer del lado del número dos del mundo, que tras cuatro ‘aperitivos’, se encontraba con su primer oponente serio.

Sufrió y venció

Sin encontrar su mejor tenis, Nadal sufrió y se vio incluso contra las cuerdas cuando Sinner le rompió en el undécimo juego. El de San Candido no había concedido ni una sola bola de rotura y parecía que podría cerrar el set. Sin embargo, fue entonces cuando apareció el ‘drive’ del manacorí para acudir al rescate. Así logró el ansiado ‘break’ y forzar una ‘muerte súbita’ donde su mejor golpe continuó haciendo daño a su rival.

El italiano pidió atención médica para su pierna derecha, pero no acusó el golpe. A base de golpes ganadores, sobre todo con el ‘cañón’ de su derecha, siguió dando ‘guerra’ en un duelo que elevaba su nivel y que se le volvía a poner de cara con otra rotura en el cuarto juego para ponerse 3-1.

Pero de nuevo, Nadal se agarró a su experiencia, aguantó y rompió en el siguiente juego para volver a igualar las cosas ante un rival, cuyo rostro empezaba ya a demostrar cierta frustración. Esta se consumó cuando volvió a ceder su servicio en el noveno juego pese a dominar 40-15, con algo de suerte también a favor del actual campeón, que luego cerró el 2-0.

Eso fue el principio del fin para Sinner, que bajó los brazos y dio paso a más errores, mientras que el 12 veces campeón no aflojaba para firmar sin problemas el pase a su trigesimocuarta semifinal de ‘Grand Slam’, la decimotercera en París, una ronda en la que nunca ha perdido y a la que llega con sensaciones al alza en su tenis y sin todavía haber cedido un set.

«Es peligroso para el cuerpo jugar con este frío»

Tras el partido, Rafa Nadal cargó contra la organización de Roland Garros por los horarios: «No entiendo porque han puesto cinco partidos en la Chatrier. Era previsible que pasara lo que pasó».

El tenista balear decía que el problema era el tiempo. «No es lo ideal acabar a las 01,25. Pero el principal problema es que hace frío y creo que es peligroso para el cuerpo. Los futbolistas juegan a estas temperaturas pero están siempre en movimiento».

El clásico Nadal-Thiem no se verá

Ahí, se medirá ahora por estar en su decimotercera final en París ante el argentino Diego Schwartzman, su verdugo hace unas semanas en Roma, y que evitó ya casi un ‘clasico’ en la arcilla roja francesa con el austriaco Dominic Thiem después de seguramente el mejor partido del torneo hasta el momento.

Cinco horas y diez minutos estuvieron en la Philippe-Chatrier el duodécimo favorito y el campeón del último US Open para decidir el primer semifinalista de Roland Garros, una ‘batalla’ solventada tras cinco apasionantes mangas por 7-6(1), 5-7, 6-7(6), 7-6(5) y 6-2.

Thiem, finalista en las dos últimas ediciones, no pudo contener a Schwartzman, que supo mantener la calma en un partido donde casi siempre dio la sensación de estar un punto por encima de su rival, que supo resistir con algo menos de energía tras su maratón en octavos ante el francés Hugo Gaston.

Después de cuatro primeros parciales muy disputados y repletos de alternativas, en el quinto, el austriaco ya no pudo aguantar más el ritmo y perdió los últimos cuatro juegos para dejar vía libre al sudamericano a sus primeras semifinales de un ‘Grand Slam’.

Por otro lado, en el cuadro femenino se decidieron también las dos primeras semifinalistas, premio para la joven polaca Iga Swiatek, verdugo de Simona Halep y que se deshizo fácilmente (6-3, 6-1) de la italiana Martina Trevisan, que puso fin a una aventura iniciada desde la previa. Sí continuará con su sueño la ‘qualy’ argentina Nadia Podoroska, que dio la sorpresa al eliminar a la ucraniana Elina Svitolina, tercera favorita, por 6-4, 6-2.