Las cinco cosas claves que debes saber sobre el Covid-19

La evolución de la pandemia y la investigación ha arrojado luz sobre algunos aspectos de la enfermedad

Una pandemia de un nuevo coronavirus que ha puesto en circulación una nueva enfermedad nos ha pillado a todos de nuevas, y nunca mejor dicho. Hemos podido leer y aprender sobre un virus (SARS CoV-2 y una enfermedad (COVID-19) de los que todavía desconocemos muchas cosas, y a los que todavía debemos combatir eficazmente.

Esta pandemia ha protagonizado en los últimos meses todas nuestras conversaciones, hasta al ir a comprar el pan, o mientras hablábamos por teléfono con un amigo al que no ves desde hace mucho tiempo. Durante estos pasados meses todos hemos sido un poco científicos sin serlo, y sin tener en muchas ocasiones la más remota idea. Y es que, lo que está más que claro es que es imprescindible leer, hacerlo de fuentes fiables, y sobre todo atender sobre qué podemos aprender de esta pandemia, que no son pocas cosas.

En este siglo XXI hemos sufrido tres epidemias por la familia de los virus coronavirus, pero la actual provocada por el SARS CoV-2 es la de mayor extensión, impacto sanitario y consecuencias sociales y económicas, según recuerdan en ‘Coronavirus. ¿La última pandemia?’ (Oberon) el doctor en Microbiología José Alcamí, junto con el físico nuclear e inmunólogo Eduardo López-Collazo, ambos autores del manual.

Así, y en una entrevista con Infosalus, Alcamí, también especialista en Medicina Interna y profesor de Investigación en el Instituto de Salud Carlos III, nos enumera cuáles son las 5 cosas que hace seis meses desconocíamos de este nuevo coronavirus y de la enfermedad que provoca, que él explica con más detenimiento en su libro, y que (de broma) ya deberíamos conocer todos porque son de ‘primero de pandemia’:

1.- «Los coronavirus son virus muy peligrosos. Ya se sabía desde hacía tiempo y se había advertido de ello, pero no habíamos sido conscientes hasta ahora», lamenta el científico.

2.- «Es un virus que tiene transmisión aérea, un aspecto que se ha llegado a cuestionar de manera absurda», y sobre el que hoy estamos convencidos. Por eso la consecuencia de que hay que protegerse con mascarillas, con la distancia y con otras medidas de higiene», agrega.

La OMS explica en este sentido que una persona puede contraer la COVID-19 por contacto con otra que esté infectada por el virus: «La enfermedad se propaga principalmente de persona a persona a través de las gotículas que salen despedidas de la nariz o de la boca de una persona infectada al toser, estornudar o hablar. Estas gotículas son relativamente pesadas, no llegan muy lejos y caen rápidamente al suelo. Una persona puede contraer la COVID-19 si inhala las gotículas procedentes de una persona infectada por el virus».

Por eso, insiste en que es importante mantenerse al menos a un metro de distancia de los demás. Además, subraya que estas gotículas pueden caer sobre los objetos y superficies que rodean a la persona, como mesas, pomos y barandillas, de modo que otras personas pueden infectarse si tocan esos objetos o superficies y luego se tocan los ojos, la nariz o la boca. «Por ello es importante lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón o con un desinfectante a base de alcohol», reitera la institución internacional.

3.- Conocemos ahora que hemos de proteger especialmente a determinados grupos de población, los llamados ‘grupos de riesgo’ en las enfermedades infecciosas, para impedir un nuevo desastre, como el que hemos vivido en los meses anteriores.

Según detalla el Ministerio de Sanidad, los principales grupos vulnerables son los mayores de 60 años, y aquellas personas diagnosticadas de hipertensión arterial, diabetes, enfermedades cardiovasculares, enfermedades pulmonares crónicas, cáncer, inmunodeficiencias, y embarazadas por el principio de precaución.

También se consideran más vulnerables las personas que viven o trabajan en instituciones cerradas, con especial atención a las personas mayores que viven en residencias. Otras personas, como las que fuman o las que tiene obesidad, también parecen tener mayor riesgo de tener una enfermedad grave.

4.- La estrategia de reposicionamiento de fármacos, esa primera búsqueda de fármacos para combatir la enfermedad, a partir de medicamentos ya probados y eficaces en otras patologías, con excepción de los corticoides, han fracasado. Es decir, no tenemos medicamentos y hay que descubrirlos.

«Si el desarrollo de una vacuna requiere de tres años, el proceso de desarrollo de un nuevo antiviral requiere de más de cinco años, y no disponemos de ese tiempo debido a la urgencia que impone la pandemia. La estrategia para acelerar tiempos consiste en utilizar fármacos que ya están aprobados», explican en el libro, al mismo tiempo que precisan que hasta el momento, ningún antiviral ni antimicrobiano ha demostrado una eficacia real y definitiva.

Según subrayan, los pocos datos obtenidos evidencia mejorías leves, con algún antiviral o antiinflamatorio concreto, pero no cambian de manera significativa el curso de la enfermedad, ni la mortalidad. «La realidad es que seguimos sin fármacos eficaces frente a la COVID-19», agregan.

Desde la OMS se señala a este respecto que, aunque algunas soluciones de la medicina occidental o tradicional o remedios caseros pueden resultar reconfortantes y aliviar los síntomas leves de la COVID-19, hasta ahora ningún medicamento ha demostrado prevenir o curar esta enfermedad. Sin embargo, reconoce que hay varios ensayos clínicos en marcha, aparte de que está coordinando la labor de desarrollo de vacunas y de medicamentos para prevenir y tratar esta enfermedad.

5.- Lo podíamos saber teóricamente antes pero ahora en la práctica sabemos que la vacuna resolverá el problema. «Los prototipos de vacuna con datos preliminares son buenos datos», según asegura el doctor en Microbiología.

Según recuerdan en el manual, una vacuna es un compuesto que provoca un simulacro de infección, por el que se engaña al sistema inmunológico y genera una respuesta frente al agresor. «Mediante la vacunación habremos conseguido generar memoria contra el SARS CoV-2, lo que permitirá que, en el momento en el que nos infectemos, esos linfocitos generados por la vacuna se movilizarán para destruir al verdadero enemigo», subrayan.

Además, celebran que el esfuerzo en el desarrollo de una vacuna frente a este nuevo coronavirus es «ingente», y «único en la Historia de la Ciencia», con más de 100 prototipos en desarrollo, confirman que se están abarcando todas las estrategias conocidas para el desarrollo de vacunas. «No obstante, las revisiones y editoriales científicas hablan de un mínimo de 18 meses para el desarrollo y la puesta en el mercado de una vacuna para enfrentar a la Covid-19», añaden. Espero que así sea, más pronto que tarde.