Insólito: viaja con los huesos de su marido muerto hace 12 años en la maleta

Una historia inverosímil que es descubierta por una máquina de rayos X

Insólito. Y, como diría el escritor Camilo José Cela, confundidor. Una mujer de 74 años, acompañada de su hija de 52, ha viajado con los restos de su difunto marido en avión. Una compañía entre abrumadora e incluso… ¿fantasmal? No: se trata de nada siniestro.

Ni siniestro ni terrorífico. Aunque bien es cierto que lo que incorpora a esta historia el elemento macabro es que el hombre había muerto en 2008 y la viuda llevaba los huesos dentro de una maleta. Aquí el asunto toma tintes punto menos que extraños.

Esta es la sorpresa -digámoslo así- que se encontró el personal de seguridad del aeropuerto de Munich cuando vieron a través de la máquina de rayos X del control de equipajes la maleta de la mujer que, junto con su hija, viajaban hacia Armenia procedentes de Grecia y además habían hecho escala en Alemania.

Esta inverosímil historia -tan de relato de suspense- sucedió el pasado lunes, 3 de agosto, cuando el personal del centro de control de equipajes del aeropuerto de Munich detectó restos humanos en una de las maletas de las dos pasajeras. ¡Restos humanos! ¡Todas las alarmas, sí, encendidas!

De inmediato, como cabía esperar, llamaron a la policía alemana alertando de aquel macabro hallazgo. Posteriormente los agentes interrogaron tanto a la madre como a la hija. Fue la primera quien les explicó que los huesos eran de su difunto marido, muerto en 2008.

Su declaración lo aclaró todo: cuando el hombre murió fue enterrado cerca de la ciudad Salónica, en Grecia, pero no obstante trasladaban sus restos a Armenia, para darles sepultura a su país de origen. Un hecho sentimental.

Decían la verdad. Las mujeres también presentaron el certificado de defunción del hombre, así como otros documentos emitidos por las autoridades griegas que confirmaban su versión. No había duda.

Asunto despejado. Ante esta evidencia y como todo estaba en regla, la policía alemana permitió a las dos mujeres continuar su viaje hacia Armenia, con los huesos del difunto marido y padre en la maleta. Un viaje, al menos para el difunto, que no lo fue de ida y vuelta.