La crisis sanitaria originada por la pandemia de Coronavirus no solo ha atentado contra nuestra salud física o nuestra economía. También está suponiendo un gran perjuicio para nuestra salud mental. De ello ya han advertido expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que han denominado a esta situación como fatiga pandémica.

Son muchas las personas que, durante esta segunda oleada, están comenzando a sufrir agotamiento, sensación de indefensión, preocupación, falta de sueño o apetito; apatía, dificultades en la concentración, entre otros efectos. Un estado de ánimo que viene dado por el miedo al contagio, el aumento de las noticias negativas; la falta de contacto con nuestro entorno o la incertidumbre ante una situación tan cambiante.

Según recoge La Sexta, tal es la situación, que en el Gobierno temen que esta fatiga pandémica provoque una relajación en el cumplimiento de las medidas. De hecho, el ministro de Sanidad ha anunciado que creará un grupo de trabajo con las comunidades autónomas para tratar este tema. En este sentido, la psicóloga María Jesús Irurtia ha explicado que «hay que tener cuidado porque, al estar fatigados, no vemos la peligrosidad que tienen los contactos».

Cuidados físicos y mentales

Para superar estos episodios es necesario cuidarnos a nivel físico y mental. Cuidar el estado físico, limitar el consumo de noticias o seguir conectados con nuestros amigos y familiares son algunas de las recomendaciones. También es importante, si se considera necesario, buscar la ayuda de los profesionales.

Otra de las claves es intentar mantener la atención en el presente, en el aquí y el ahora, y evitar una anticipación que genera mucha ansiedad. «Hay que disfrutar y valorar los momentos que vamos viviendo y evitar la anticipación al futuro, que genera una gran ansiedad», ha sentenciado Pilar Conde, psicóloga de Clínicas Origen.

Illa y la fatiga pandémica

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, condenaba los incidentes de este fin de semana en diversas ciudades españolas; entre ellas Málaga y Granada, en protestas contra el toque de queda y las medidas del Gobierno para frenar los contagios por coronavirus y ha explicado que responden a una «fatiga pandémica».

En un encuentro telemático con empresarios catalanes organizado este lunes por la consultora Intermèdia Comunicació, Illa ha reconocido «el cansancio de la población, que lleva a no seguir las medidas, a subestimar los riesgos e incluso a protestas violentas», y ha pedido a la ciudadanía un esfuerzo solidario.

Las protestas de este fin de semana «están fuera de lugar»

El ministro ha reconocido el civismo de la mayoría de la población, pero ha declarado que los altercados de este fin de semana «están fuera de lugar y no ayudan en nada». Además, ha pedido una actitud firme y contundente ante los negacionistas, en sus propias palabras.

Ha recordado que el Coronavirus «es un virus muy contagioso, que no se puede banalizar, que mata a un porcentaje de la gente que se contagia y que una pandemia significa que hay que hacer un enorme esfuerzo de solidaridad; voluntaria o forzada«, porque evitar contagios es una responsabilidad colectiva.

Durante la conversación con los empresarios, Illa también se ha referido a la futura vacuna contra el coronavirus. El ministro ha vaticinado que podría llegar a España «a principios del 2021 o, si las cosas van muy bien, a finales del 2020«.

Estrategia europea para la vacuna

Ha insistido en que «no se administrará ninguna vacuna si no es segura y eficaz«. De hecho, ha informado que España participa de la estrategia europea para la vacuna del Covid-19 y que ha pactado la compra de siete vacunas elaboradas con tres tecnologías diferentes, con el objetivo de asegurarse las dosis.

A preguntas de los participantes sobre la velocidad a la que se está desarrollando la vacuna y su fiabilidad; Illa ha respondido: «Es cierto que se ha ido muy rápido, pero también es cierto que se han movilizado recursos como nunca antes; y que los análisis clínicos se están haciendo con un número de personas muy elevado».

En este sentido, el ministro ha confiado en el «estricto» marco regulatorio europeo y en la experiencia de las compañías farmacéuticas de todo el mundo que están trabajando en la vacuna; y ha explicado que, según los expertos, será necesario que se vacune más del 40% de la población para asegurar su eficacia.