A Novak Djokovic parece que lo ha mirado un tuerto. Últimamente, el tenista serbio no para de ocupar portadas y titulares, y no es precisamente por su tenis. Y es que en Roland Garros volvió a rememorar fantasmas de un pasado muy reciente.

Y es que la historia de Novak Djokovic con los auxiliares sigue dando capítulos curiosos. Su grave el pelotazo a la jueza de línea de fondo en el US Open abrió la caja de pandora. El serbio no midió su rabia, dio un raquetazo y la bola fue al cuello de la mujer. Con el reglamento en mano, descalificado.

Fue un acto involuntario, pero castigado. Aquello pareció que sería una mera anécdota, pero no ha sido así. El tenista ha vuelto a las andadas y este pasado lunes en Roland Garros ha vuelto a ocurrir. No obstante y en su favor queda que fue involuntario.

Djokovic dio un pelotazo a un juez de línea. Esta vez no había nada que reprobar al serbio, que se estiró a por una bola de Khachanov. Rozó lo justo la pelota para que esta fuera a parar a la cara del árbitro. Una simple anécdota, esta vez, que recordará durante un tiempo el serbio. Y es que como dice el dicho, ‘a perro flaco todo se le vuelven pulgas’.

Carreño, rival de Djokovic en cuartos

A pesar del incidente, el serbio superó Khachanov y ya tiene rival para medirse en cuartos de Roland Garros. ‘Nova’ se medirá al tenista español Pablo Carreño. Es la segunda ocasión que el jugador asturiano alcanza esta ronda en Roland Garros. En la primera tuvo que retirarse por lesión ante Nadal.

Pablo Carreño (18 ATP) se impuso esta noche al alemán Daniel Altmaier (186 ATP), que venía de ganar en tercera ronda al número ocho del mundo, el italiano Matteo Berretini.