Es la primera vez que se exponía a las cámaras desde la muerte de su marido. Mirando frente por frente a la sociedad, a sus compañeros, a su sentir a través de la pequeña pantalla. Paz Padilla llegó, segura de sí misma, al plató. Era una prueba que debía afrontar…

‘Sálvame Deluxe’ la recibía con los brazos abiertos. No era para menos. Ella merece el cariño más unánime. Mes y medio después de la muerte de su marido, Paz Padilla ha querido conceder su entrevista más transcendental. Y la ha concedido para ayudar a muchas personas, desde la experiencia propia. Subrayamos a continuación algunas de sus confesiones:

“Estoy triste. Estoy en el camino, en pleno luto”.

“Yo no es que no pueda controlar el dolor, sino el amor. Lo que no puedo controlar es el amor”.

“Yo lo amaba con locura. Lo amo con locura y lo seguiré amando con locura. La felicidad es el amor. Y a mí lo que me ha dejado es el amor”.

“En ningún momento he tenido rabia. Porque si tú tienes rabia es que no entiendes la cosa”.

“No he dejado de sonreír pero estoy triste”.

“Mediaset me ha hecho sentir muy arropada y muy tranquila. También ‘La Fábrica de la Tele’. Muy agradecida”.

“Nunca pensé que pudiera recibir tantísimo afecto de mis compañeros”.

“Yo soy Paz Padilla, que trabajo donde trabajo, pero yo quería protegerlo. ¿Cómo podía protegerlo? Pues que no lo supiera nadie”.

“Dedico esta entrevista a su padre y a su hija, quienes además han perdido a dos seres queridos con tan solo semanas de diferencia”.

“Vivimos en una sociedad que está de espaldas a la muerte. Parece que no existe. Y sí… Sí existe”.

“Fui aceptando lo que iba sucediendo”.

“Cuando fallece el hijo de Ana Obregón fue para mí un momento muy duro”.

“La muerte forma parte de la vida”.

“En las publicidades me iba a llorar entre bambalinas”.

“Fuimos al médico porque pensábamos que Antonio tenía estrés”.

“Empecé a intentar cambiar la alimentación. Todo orgánico. Todo ecológico. Y a reforzar el sistema inmunológico”.

“No se me ha muerto mi marido, sino mi alma gemela. El amor de mi vida”.

“Lo único que le he podido dar es amor, pero del bueno, amor blanco. No cesaba de decirle “te quiero” y “gracias”. No me cansaba de decírselo”.

“Nadie se muere sin saber que se estaba muriendo”.

“He llorado tanto que ya no sabía si estaba llorando”.

“El vivir el aquí y el ahora es darle la mano a mi Antonio, decirle “te quiero”, y respirar y esperar a que el día pasase. Y el día, así, pasa lento, muy lento”.

“Quería pasar cada segundo que me quedara con mi Antonio. En el confinamiento fui feliz”.

“El proceso de morir está orquestado. El cuerpo es sabio”.

“Los médicos de paliativos son maravillosos”.

“Si tú vives la muerte desde la serenidad, se puede apostar por una despedida maravillosa”.

“Cuando se iba a morir puse música zen en la habitación y aroma. Olía todo a lavanda”.

“En los hospitales los médicos no te ayudan a morir, te ayudan a vivir”.

“Isabel Allende dijo que a la vida se viene a perderlo todo. No te pertenece nada, ni siquiera el cuerpo”.

“Yo le ponía la morfina, quería que muriera en casa”.

“Antonio, mi marido, se murió en mis brazos”.

“Poco a poco mi gordo se fue. Todos nos dimos la mano y le deseamos buen viaje”.

“El amor incondicional es lo que queda”.

“Yo sé que el tema del tanatorio ya es un acto social”.

“Creo que me encontraré con él. Que iré al mismo lugar”.

“No me siento viuda. Una vida es muchas vidas. Y por eso tengo que seguir viviendo. Tengo un propósito: ser feliz. Se lo debo a él. Soy humorista. Yo le he dado amor y humor”.

“Como del amor de mi Antonio no me volveré a enamorar. Porque era tan bonito”.

“Cuando sabes que te vas a ir lo más importante es el examen de conciencia. Si tú tienes cosas que resolver, resuélvelas ya”.

“Soy feliz porque sé que he venido al mundo para hacer reír a la gente”.