Polémica en Chiclana por la construcción de 206 viviendas de lujo en la zona de los pinares

Unidas Podemos solicitará en el Congreso la paralización del proyecto urbanístico

  • Desde el Ayuntamiento de Chiclana, han afirmado que la parcela tiene 706 pinos, de los cuales se van a talar 21 y que el promotor está obligado a plantar 1331 árboles

La polémica está servida en Chiclana. El pasado 19 de marzo, a escasas semanas de las elecciones municipales, la Junta de Gobierno Local, aprobaba la concesión de la licencia de obras para la construcción de una promoción de viviendas en la zona de Costa Sancti Petri. Este proyecto es obra del estudio de arquitectura de Carlos Lamela, arquitecto que firma varios de los más prestigiosos diseños del panorama nacional e internacional actual, y que contempla el levantamiento de 206 viviendas de lujo, de las cuales 26 serán unifamiliares y 180 plurifamiliares. Hasta aquí parece que todo normal. Sin embargo, después de un artículo publicado por eldiario.es y anteriormente por lavozdelsur.es las críticas han vuelto a salir a la luz al conocerse que este proyecto ubicará en una parcela de más de 60.000 metros cuadrados entre entre la Playa de La Barrosa y de Sancti Petri rodeada de pinos.

Este anuncio se vendió por parte del socialista José María Román, recientemente reelegido alcalde de Chiclana, como «el resurgir de la actividad inmobiliaria de alto nivel en el municipio”. Para ponerlo en práctica se destinarían 23 millones de euros, con una estimación de 500 empleos directos. Pese a ello, rápidamente chocó de frente con el rechazo de la ciudadanía.

En la plataforma change.org se ha puesto en marcha una recogida de firmas, que supera ya las 40.000, en contra de dicha tala indiscriminada. Incluso, a iniciativa de Toniza-Ecologistas en Acción Chiclana se  han desarrollado concentraciones en la localidad gaditana donde decenas de ciudadanos indignados con la política urbanística, se han opuesto a la construcción de 206 viviendas de lujo en el mayor pinar litoral.

 

En un comunicado en la web de ecologistas en acción, afirmaban que «es absurdo pensar que lo que necesita Chiclana es construir más chalés de lujo para especular, con unos servicios e infraestructuras de primera y para ser habitados, por término general, dos meses al año». Además, Toniza-Ecologistas en Acción Chiclana entiende que la capacidad de carga del frente litoral ya ha sido rebasada. «No se debe seguir edificando para meter más miles de personas en la playa cuando, debido a la subida del nivel del mar, cada año hay menos playa y más masificada. Así se está matando la gallina de los huevos de oro».

El Ayuntamiento de Chiclana argumenta que se trata de una parcela privada en suelo urbanizable, según el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de la localidad gaditana. “Es una parcela que se desarrolla ahora pero en la que se ha podido construir desde 1987. Cualquier partido en el gobierno del Ayuntamiento habría estado obligado a dar la misma licencia”.

Mientras tanto, todas estas movilizaciones y críticas han trascendido al ámbito regional, después de que diferentes medios, como los mencionados anteriormente, se hicieran eco de lo que estaba sucediendo. «Un fondo buitre va a arrasar con un pinar enorme en Chiclana para construir 206 casas de lujo. Estamos con los ecologistas que quieren impedirlo. Intolerable que destruyan la naturaleza para volver al ladrillo con el permiso de políticos irresponsables», afirmaba Teresa Rodríguez, en su cuenta de Facebook, el pasado 23 de mayo. Y también lo ha hecho en el ámbito nacional después de que Juancho López de Uralde, diputado de Unidas Podemos y quien fuera durante diez años el Director de Greenpeace en España, vaya a solicitar en el Congreso que paralice esta macrourbanización en el litoral chiclanero.

Desde el Ayuntamiento de Chiclana, han afirmado que la parcela tiene 706 pinos, de los cuales se van a talar 21 y que el promotor está obligado a plantar 1331 árboles. El inicio de la construcción está prevista para el mes de septiembre y se prolongará durante 24 meses. A pesar de la creciente indignación por este proyecto, el vallado de la parcela concluyó hace semanas.