No es como la promoción del 91 pero casi

Cádiz y Málaga disputan una Final en sus aspiraciones para ascender a la Liga Santander 

No tiene los tintes dramáticos de aquella en la que los penaltis marcaron el destino de Cádiz y Málaga. Ese partido del 91 dejaba un vencedor y un vencido. El de hoy lunes 6 de mayo, a partir de las nueve de la noche en el Ramón de Carranza, no será definitivo, pero sí marcará en gran medida el rumbo de ambos equipos.

Ambos conjuntos llegan al tapete de Carranza con una diferencia favorable a los amarillos de dos puntos que, precisamente, marcan la frontera del ansiado play-off. Una victoria serviría para marcar territorio, un empate dejaría todo igual y una derrota obligaría a los de Cervera a ir a por todas a Riazor.

Los derbis son siempre especiales y este tiene unas connotaciones muy significativas. Hay también cierto ánimo de revancha en la tropa local por el nefasto arbitraje sufrido en la ida. Si hubiese habido VAR en Segunda División, a lo mejor no estaríamos hablando de estas estrecheces en la tabla.

Las dinámicas tampoco coinciden mucho. El Cádiz, irregular como pocos, parecía enlazar una buena racha que se truncó en Madajadonda. El Málaga lleva algunas semanas siendo regularmente malo y eso se ha traducido en el hecho de abandonar la lucha por el ascenso directo para meterse en la pelea por entrar en play-off. Casi nada.

Partido de esos que gustan a los aficionados. Ambiente de gala y mucho seguidor visitante que, pese a la canallada del día, ha querido acudir al feudo amarillo para arropar a los suyos. Alto riesgo en eso también.

 A la conclusión de la última sesión de trabajo, el entrenador Álvaro Cervera ha comunicado la siguiente lista de jugadores convocados:

Cifuentes, David Gil, Rober Correa, Kecojevic, Sergio Sánchez, Espino, Matos, Garrido, Edu Ramos, José Mari, Álex, Aketxe, Jairo, Machis, Vallejo, Mario Barco, Lekic, Jovanovic y David Querol.

Son 19 los elegidos por lo que habrá que hacer un descarte minutos antes del partido. La gran noticia, sin duda, el retorno de Manu Vallejo, siempre desequilibrante y cuya ausencia se notó en Madrid la pasada semana.