Toda precaución es poca. El peligro puede acechar en cualquier momento. El peligro suele obrar a sus anchas. El peligro a menudo se esconde tras las manivelas de lo inadvertido. El peligro ataca a bocajarro. Sin previo aviso. Sin antecedentes similares. O sí, según se mire. El peligro ronda cualquier esquina. El peligro no tiene, no adquiere una forma determinada. Un perfil determinante.

El peligro ataca de cara precisamente porque da la espalda a toda complicidad. El peligro es un pimpampum que nadie puede prever. El peligro existe o no existe según la confabulación de los astros. O la alineación de la mala suerte. El peligro es un enemigo a batir al que hay que tender puente de plata.

El peligro nunca es de confianza porque varía sus formas de actuar cada dos por tres. El peligro es invisible y es incorpóreo pero no es indoloro. Suele aproximarse a la chita callando a los más benjamines. El peligro ronda a cualquier persona. De todas las edades. Pero mayormente a los niños. A los reyes del hogar. A los más pequeños de la casa. A quienes de hecho son más indefensos.

Y así ha sucedido a un adolescente de 12 años que ha muerto este miércoles 4 del presente mes de noviembre, por la tarde, al caer por el balcón de un piso del centro de Ourense. Una caída a la fatalidad de la peor tragedia. Un visto y no visto. Todo en un abrir y cerrar de ojos. En un segundo eres y eras. En un segundo, de la luz a la oscuridad.

Para ser más exactos, los trágicos hechos han sucedido en un sexto piso de la zona del parque San Lázaro de Ourense, concretamente en la calle Cardenal Quedevo cuando, supuestamente, el niño se habría caído desde el balcón. Una fatalidad que encoge el corazón de propios y extraños. Una noticia del todo dramática. Una noticia que crea impotencia incluso en el lector de la misma.

El fallecimiento del pequeño apunta a un accidente

Las circunstancias parecen claras. Aunque todo apunta a que ha sido un accidente, la Policía está investigando el caso y no descartan ninguna hipótesis. No es el momento aún de descartar nada. No es el momento aún de dar este suceso por cerrado. En este sentido cabe apuntar que cuando los agentes recibieron el aviso, inmediatamente se han dirigido hasta el lugar de los hechos. Lo hicieron a toda prisa…

Asimismo junto con el servicio de emergencias, pero ya se trataba de un intento frustrado: no pudieron hacer nada para salvar la vida de este niño de 12 años, de este adolescente a quien aún le restaba toda una vida por delante. Se trata, sin duda alguna, de una muerte contra natura. De una muerte que desgarra. Que rompe por dentro.

«Estoy consternado por la trágica muerte de un adolescente que se cayó accidentalmente desde un sexto piso. Mi más sentido pésame hacia sus padres y familiares. Siento dolor e impotencia», ha publicado Gonzalo Pérez Jácom, el alcalde de Ourense, en su propia cuenta de Twitter.

Así las cosas, la Policía ha abierto una investigación y, en idéntica dirección, está intentando recopilar más datos sobre cómo ha sucedido exactamente el incidente para aclarar los hechos. La muerte de un niño no debe dejar ninguna hipótesis suelta.