No todas las noticias en tiempos de pandemia -en tiempos de crisis de coronavirus- tienen que ver necesariamente con el número de muertos, con el número de contagiados y con el número de meses que pasan sin que aparezca vacuna ninguna. No todas las noticias tienen que ver con sucesos de violencia de género ni con intentos frustrados de asesinatos ni con torturas y abandonos de mascotas ni con también abandono de niños en el lugar más insospechados. En esta ocasión nos trasladamos hasta Egipto.

Sucede que las noticias no siempre son negativas. Aunque raras veces sean todo lo contrario, es decir, positivas y constructivas. La sociedad está acostumbrada al morbo de la tragedia sin apreciar -sin saber apreciar- el acicate de lo edificante. Cuestión de costumbre.

En esta segunda opción ha saltado una noticia agradable. Y es que las autoridades egipcias han informado del descubrimiento de 59 sarcófagos con sus momias en la necrópolis de Saqqara. Se trata del primer gran hallazgo arqueológico tras el parón impuesto por la pandemia mundial.

Este hecho ha abierto suscitado mucha expectación. Los descubrimientos arqueológicos son un suma y sigue. En término generales. En particular, los de Egipto no cesan por la pandemia del coronavirus.

Féretros de Egipto en perfecto estado de conservación

Cabe apuntar que los féretros, en perfecto estado de conservación, pertenecen a la Baja Época de la historia del Antiguo Egipto. Concretamente datan durante el gobierno de la XXVI dinastía, el último reinado faraónico nativo antes de la conquista persa.

La noticia ha abierto la curiosidad de los arqueólogos de medio mundo. Todas las momias de los sarcófagos corresponden a altos sacerdotes y oficiales que vivieron en la antigua capital de Menfis, algo inusual en Saqqara, donde predominan los enterramientos de animales momificados, según ha informado el secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, Mustafa Waziri.

Pero aún hay más: también han sido descubiertas 28 estatuas del dios Ptah Sokar-Osiris, protector de los muertos y patrón de los artesanos. Los datos son esclarecedores: la colección de funeraria había permanecido sellada en los pozos y túneles de la necrópolis durante 2.500 años hasta ahora. Los ataúdes y momias han sido mostrados al público en una gran presentación a la que asistieron más de 40 embajadores y 200 periodistas de todo el mundo.

Todo se ha mostrado sin trampas ni cartón. El propio Waziri junto con el famoso arqueólogo egipcio, Zahi Hawass, y el ministro de Turismo y Antigüedades, Jaled al Aanani, han abierto ante el público por primera vez dos sarcófagos de madera que contenían sus respectivas momias en buen estado de conservación. Una coa ha conllevado a la otra.

En cualquier caso no es la primera vez que Egipto notifica descubrimientos en la región de Saqqara. Las exploraciones comenzaron en abril de 2018 con el encuentro de algunos animales momificados como escarabajos y cachorros de león.

El interés ha ido en aumento: las autoridades egipcias esperan poder continuar con las excavaciones y hallar para la siguiente temporada decenas de otros sarcófagos y reliquias dentro de la tumba, que puede alcanzar hasta los 12 metros de profundidad. Saben de qué hablan.

El destino final del descubrimiento será el Gran Museo Egipcio (GEM), en actual construcción y situado a menos de dos kilómetros de la necrópolis de Guiza. La inauguración -ya anhelada- del museo está planeada para 2021 y contará con los 59 sarcófagos de Saqqara mientras que el resto de estatuas y objetos hallados serán distribuidos por otras exposiciones. Estamos todos, sin duda, de franca enhorabuena. También así se escribe o, por mejor decir, se reescribe la Historia.