CaixaBank y Bankia han anunciado a finales de esta semana que están estudiando emprender un proceso de fusión con el objetivo de aumentar su rentabilidad ante la crisis provocada por la pandemia de Covid-19.

La fusión entre CaixaBank y Bankia daría origen a la primera entidad de banca doméstica en España.

En concreto, daría origen a un grupo con activos por importe de 650.000 millones de euros, unas 6.600 sucursales (4.400 la entidad de origen catalán y más de 2.200 de la entidad nacionalizada) y una plantilla conjunta superior a los 51.000 empleados (casi 35.600 CaixaBank y unos 16.000 Bankia), lo que propiciaría significativas sinergias.

Esta operación se enmarcaría dentro del proceso de consolidación bancaria reclamada desde diversos organismos en los últimos meses debido a la crisis provocada por la pandemia de Covid-19.

De hecho, esta misma semana, el vicepresidente del Banco Central Europeo y exministro de Economía del Gobierno de España, Luis de Guindos, consideraba «urgente» la consolidación bancaria a fin de abordar los problemas de rentabilidad que ya existían antes de la crisis, pero que se han visto exacerbados por la pandemia.