Un turista británico ha tirado de picaresca para evitar usar la mascarilla durante un vuelo y tardó cuatro horas en comerse unas patatas.

Esta protección es obligatoria en todas las compañías aéreas durante las horas de vuelo, pero se puede retirar para consumir bebidas o comidas.

Aprovechando ese vacío en la normativa, el turista de 41 años, Michael Richards, compró un tubo de la marca Pringles de patatas de sal y vinagre a bordo del vuelo que le iba a trasladar hasta aeropuerto de Tenerife Sur desde Huddersfiel, según recoge Daily Mail.

Como al comer no tiene que ponerse la mascarilla, alargó esta actividad durante cuatro horas con la excusa de que estaba comiéndose las patatas.

Tras su peculiar ‘hazaña’, publicó en redes sociales lo logrado y se jactó de su acto con el que pudo evitar la mascarilla.

Desde la compañía del vuelo, EasyJet, un portavoz ha asegurado que ninguno de los pasajeros a bordo se quejaron de la actitud del británico.

Ha confirmado que desde la aerolínea exigen el uso de mascarilla en el vuelo excepto para comer y beber, por lo que el pasajero no infringió las normas.