Hermoso de Mendoza y Roca Rey anotan su cuarta puerta grande en Sanlúcar

Crónica de la corrida de la Feria de la Manzanilla 2019

Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), 2 de junio de 2019. Corrida de la Feria de la Manzanilla, en formato de mano a mano. Tiempo soleado con algo de viento. Lleno. Preside Luis Rodríguez. Ameniza la Banda “Julián Cerdán” dirigida por Justo Jiménez.

Dos toros para rejones de Fermín Bohórquez (1º y 4º) y cuatro para lidia a pie de Núñez del Cuvillo (2º, 3º, 5º y 6º), con pesos entre 496 y 530 kilos. En el arrastre, fueron ovacionados el primero y el sexto; tuvieron palmas el tercero, el cuarto y el quinto; tuvo palmitas el segundo.

El rejoneador Pablo Hermosos de Mendoza, gran rejonazo fulminante; dos orejas. Rejón trasero y contrario; una oreja.

Andrés Roca Rey, estocada desprendida; una oreja. Estocada entera trasera; una oreja. Dos pinchazos y entera; ovación saludada. Estocada entera trasera y dos golpes de descabello; una oreja

Incidencias: Actuó como sobresaliente el chiclanero José Caraballo, que tuvo su oportunidad en el quite del sexto, con dos verónicas y dos revoleras, siendo aplaudido. Era la primera vez que Roca Rey se enfrentaba en público a cuatro toros. Los dos protagonistas del mano a mano salieron a hombros de la plaza de El Pino.

Tres veces había actuado el rejoneador de Estella en Sanlúcar de Barrameda y tres había actuado el torero nacionalizado español. Las seis actuaciones habían terminado, todas, con salidas a hombros. ¿Qué pasaría en la corrida de la Feria de este año? El primero es el número uno de los rejoneadores en activo y el segundo es el único que llena las plazas, aparte de José Tomás. La apuesta de la empresa no era difícil que saliera bien y los tendidos se revistieron de tarde grande.

Hermoso de Mendoza, con casaquilla grana y bordada en plata, a su primero, que salió enterándose, lo recibió sobre Jíbaro, que recortaba bien en corto y lo encelaba antes de poner un rejón contrario y seguir jugando a citar sin más hierros; con Berlín puso, quebrando en corto, dos farpas, acompañadas de galopes templando y de toreo con la grupa que levantaban los aplausos; el alazán Índico citaba parado para quiebro y luego toreaba cara a cara con el toro, en dos farpas, de las que cayó la primera; sobre Locura puso tres cortas en rueda y obligó al équido a saludar con rodilla en tierra; la muerte del murubeño fue espectacular, de bravo pues bravo se había comportado en la lid.

En su segundo, que brindó a la ganadera Mercedes Domecq, viuda de Fermín Bohórquez, utilizó de salida a Alquimista (que había utilizado en el paseíllo), con el que enceló en círculos cortos y luego galopó a lo largo del ruedo antes de poner un rejón de castigo algo contrario; con Disparate el público disfrutó de lo lindo viendo su torería y su temple, con la práctica en dos ocasiones de unas espectaculares hermosinas mientras dejaba dos palos y jugaba con valentía; el tordo Arsenio (nombrado así en recuerdo de su criador portugués) ayudó a dos farpas, de cuya ejecución salía con piruetas; finalmente, el albino Alabama hizo acto de presencia para tres cortas antes del rejón.

Roca Rey, de grana y oro, a su primero, colorado, saludó con lances, algo enganchados, y delantales mejor trazados, al paso, rematados con media despaciosa; tras el caballo hubo un gran quite por caleserinas. Brindó al público y se entretuvo en voltear la montera, que cayó boca arriba (si esta es la seriedad que quiere imponer mal vamos); tras un inicio por doblones vinieron dos buenas series de derechazos lentos pero por la izquierda tuvo que ir de uno en uno porque el bicho protestaba; tras una tanda de nuevo por la derecha, también protestada, llegó el turno de los circulares, con arrimón y empezaron los intentos de rajada, acallados con cites en cercanías.

En su segundo, castaño y anovillado además de escobillado, no hubo colaboración para el capote y sí hubo enseguida cuartos traseros resentidos; las tres primeras tandas con la franela fueron interrumpidas con desarmes; con la izquierda vimos otras tres tandas con mano baja, tanto que volvió el desarme por eso mismo pero el toro humillaba y empezó a mejorar; a diestra hubo toreo en redondo y varios pases de desprecio, que provocaron la huida a tablas, donde el torero finalizó con bernadinas ajustadas, desprecio y gran pase de pecho.

A su tercero, mulato chorreado, le dio saludo mixto de verónicas y chicuelinas avanzando a los medios; el lidiador Viruta le provocó una vuelta de campana, pero el maestro remedió con quite por delantales y media de mano baja; Domínguez estuvo bien con los palos sin llegar a desmonterarse. Después de un gran inicio por estatuarios, desprecio y dos grandes de pecho, Carlos el Bocho obsequió a pie de tablas una sevillana torera y palillera (de El Pali); el toro era humillador y, después de una tanda en redondo, la izquierda se movió despaciosa en varias tandas que incluyeron un apuradísimo cambiado por la espalda; ya en tablas, con la diestra vimos dos nuevas series, en redondo y sacando con sacacorchos ante amagos de rajada; entre aplausos, tiró la espada y se lanzó por luquinas, lo que animó a algunos a pedir que no lo matara (Dios mío, qué epidemia); la muerte fue en toriles.

En su cuarto, negro bragado, meano y axilado, el saludo consistió en dos largas cambiadas de rodillas y en lances avanzando a los medios; la puya fue sólo regular y recargando pero el público aplaudió al picador; también aplaudió al diestro cuando invitó al sobresaliente a quitar, eso estuvo bien; tras un aceptable tercio de palos, el comienzo de faena se localizó en la boca de riego con dos cambiados por la espalda que provocaron un fandango, ahora en el tendido; los pases eran largos pero el animal ora protestaba ora se ponía pegajoso, por lo que probó por la izquierda y ahí iba mejor, dando lugar a dos grandes tandas, con transmisión; de nuevo a diestras, una capeína y una tanda en redondo mostraron que ya estaba en el canasto; luego vino otra y ya, de nuevo, los consabidos circulares en tanda doble (el lector ya sabrá que no le concedo gran importancia a los circulares) y las manoletinas, esos sí, despaciosas y mirando al tendido. La mejor faena de la tarde se medio malbarató con una estocada casi recibiendo pero trasera y con los dos descabellos.

Una vez más se abrió la puerta grande en El Pino y ya llevamos varias ocasiones seguidas, en los últimos años. Cuatro puertas grandes se apuntan personalmente ya los protagonistas de este mano a mano. La plaza de Sanlúcar se ha abierto un hueco entre las plazas de segunda; sólo hace falta que se le reconozca. Es cuestión de festejos.