«Para acostarte con tu mujer tienes que hacerle firmar ante notario que dijo ‘Sí'»

La Nueva Ley de Libertad Sexual de PSOE y Podemos destapa la polémica y dificulta las relaciones sexuales por miedo a represalias posteriores

El murmullo en la calle, en los bares, en las casas, reuniones de familiares y amigos, es incesante. El motivo no es otro que la polémica formada por la Nueva Ley de Libertad Sexual que ha propuesto el Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, a través del cual, mantener relaciones sexuales entre amigos, en pareja, o con desconocidos (el llamado «rollo de una noche»), se convierte en tarea ardua complicada para los hombres, que por miedo a represalias posteriores, desistan de entablarlas, o terminen por grabar a las mujeres o hacerles firmar un papel para que quede constancia de que dijo «sí».

El primer borrador de la Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual se ha aprobado este martes por el Consejo de Ministros, eliminando el delito de «abuso sexual» y pasando a considerar todos los delitos sexuales como agresiones.

Al eliminar el «abuso» y considerar a todo «agresión» están añadiendo de por sí los agravantes de haber empleado violencia o intimidación, elementos que antes eran fundamentales para ser considerado como agresión.

Manifiestan desde el Gobierno de Sánchez que la clave es el consentimiento, y no la violencia o intimidación. Es decir, que la mujer afirme que dijo que sí, o dijo que no quería mantener relaciones. «Y si lo que basta es la palabra de la mujer, qué impide que esa situación no se utilice después de enfados de pareja, discusiones, etc, para afirmar a los autoridades que lo que fue de forma consentida ya no lo fue, y el hombre o el joven acaben de prisión, pues ya no hay abuso, sino directamente agresión», es la pregunta que se hacen en redes sociales, en familia, en la calle… hombres y mujeres.

La ley define el consentimiento haciendo uso de una negación: «No existe consentimiento cuando la víctima no haya manifestado libremente por actos exteriores, concluyentes e inequívocos su voluntad expresa de participar en el acto». Victoria Rosell, delegada de Gobierno contra la Violencia de Género, al explicar la ley de ‘Sólo sí es sí’. «La pareja o expareja está igual de protegida, y si la víctima es la mujer hay un agravante. El consentimiento es el mismo de cara a terceros que de cara a tu pareja. No hay un derecho superior por ser la pareja la agredida dentro del matrimonio».

El Ministerio de Igualdad manifiesta que «hay violaciones en el ámbito de la pareja, no sabes exactamente si has dado tu consentimiento o no», «pero yo te puedo asegurar que si tu marido es un maltratador te ha violado todas las veces que a él le ha dado la gana. Y comenzar a hablar de eso también es super positivo. Hay un espacio en el que hacer pedagogía, que hay mucha violencia sexual en el ámbito de la pareja».

Las penas se endurecen e igualan. Ahora, todo delito sexual tendrá con esta reforma el componente implícito de violencia cuando no existe el consentimiento explícito de la víctima. «El ‘no es no’ no era suficiente», afirma Rosell.

Las víctimas serán indemnizadas económicamente por el Estado como las víctimas de terrorismo

Un aspecto a tener muy en cuenta es el de Reparación a la víctima. Se trata, en palabras de la ministra Irene Montero, de un aspecto «completamente novedoso y referente internacional», la «reparación de las víctimas», que tendrán un tratamiento similar «a las del terrorismo». El «derecho a la reparación» incluye una indemnización por parte del Estado, aunque las cifras aún no se han determinado.

No son pocas las personas que han demostrado su sorpresa ante lo desprotegido que podría quedar el hombre ante el hecho de mantener relaciones sexuales, que en un principio fueran consentidas, y que posteriormente fueran denunciadas por haber sido contra su voluntad: «¿Y si yo mantengo relaciones con mi pareja, como habitualmente, y un día mi mujer decide que me quiere fuera de casa, o que ya no quiere que es´te en su vida, o se enfada por una discusión y me denuncia por agresión sexual, por violación? ¿Vamos a tener qué grabar a nuestras mujeres o hacerles firmar un documento ante notario aceptando las relaciones? Esta Ley va a traer cola, más aún si el denunciar esta situación conlleva una indemnización. Esto es hasta más fácil de denunciar que el maltrato, porque aquí a saber cómo se demuestra qué es falso, que fueron relaciones consentidas, es la palabra de uno contra la de otro. Hay desprotección absoluta», ha manifestado Julio D.F. a elMIRA.es.

La opinión de muchos va en la misma línea, que los violadores y agresores que han cometido de verdad tales hechos, paguen lo que tengan que pagar  según indique la Nueva Ley, pero el miedo ante la utilización de la nueva norma legal ante quienes sí hayan mantenido relaciones sexuales consentidas, existe. La polémica está servida.