El centro de Jerez ya huele a incienso

El montaje de palcos anuncia el prólogo de las vísperas de Semana Santa

No se trata de una frase hecha. Responde a cuanto sucede cada año cuando los presagios de la primavera inunda el paisanaje de la ciudad.

Cuando ya asoma el aroma del azahar por entre sus calles. Cuando el tiempo queda envuelto por la luminaria de la tradición. Jerez ya huele a incienso. También metafóricamente. Y huele a incienso en el imaginario de una realidad que vuelve a ser visible a los ojos…

A los ojos de los jerezanos que estos días pasean y placean el centro neurálgico de esta localidad incapaz de rechazar el legado religioso de sus mayores.

Y si existe un signo visible de la cercanía- de la inminencia- de la Semana Santa es el inicio del montaje de los palcos y sillas en la misma calle Larga, en Cristina, en el Gallo Azul… Allí donde siempre. Allí donde el gozo comienza a intuir todas las precipitadas nostalgias…

Ya hay palcos y sillas… Ya hay palcos y sillas frente por frente a Santo Domingo. Ya hay palcos y sillas con sus cuadraturas ahora mudas pero pronto sonorizadas por la algarabía de niños al costadillo de sus padres, de abuelos asentados en el lugar de privilegio de esta observación de las cofradías que en breve repetirá costumbres antiguas.

Cambia el paisaje y el paisanaje céntrico de la ciudad. Los palcos son un prólogo a la semana que aglutina las horas más aleves de todo el año. Allá donde todo pasa en un santiamén. De tanto esperar estos días santos, a la postre se esfuman en un visto y no visto.

Por eso hay que aprovechar el tiempo de vísperas. Este prefacio de la fiesta que nos dicta cómo todo vuelve a suceder. Así lo anuncia los palcos ya nacientes a la sombra del Monumento a las Cofradías…