Desde que comenzó la pandemia, el histórico Rastro de Madrid cerró sus “puertas” a la espera de una mejora de la situación. Todos los domingos, un nutrido grupo de comerciantes se ha manifestado en la Ribera de Curtidores pidiendo al alcalde Martínez-Almeida una solución.

El futuro del Rastro y la supervivencia de los que allí se ganaban la vida pende de un hilo. El cierre de la actividad, la ausencia de turismo y el miedo de los madrileños al contagio en aglomeraciones imposibles de controlar hacen que este castizo e histórico mercadillo dominguero vea peligrar su futuro.

Para poder mantenerse, son muchos los vendedores que están tomando iniciativas para salir adelante. Este  próximo domingo día 8 de noviembre, fruto de una sinergia de ayuda entre vecinos.

Entre estas acciones, destaca el Restaurante Arturos que cederá sus espacios en horarios de poca afluencia de público y pondrá una oferta gastronómica a precios de Rastro. Por ejemplo, podrán degustar dos hamburguesas de angus y dos bebidas por 12 euros.

Se guardarán los estrictos protocolos del COVID-19 para locales de hostelería en cuanto a límite de aforo y distancias de seguridad, uso de mascarilla e hidrogeles.

Esta iniciativa contara con la colaboración de la Asociación de Vecinos por Méndez Álvaro quienes ven la iniciativa como una prueba piloto. Si la experiencia resulta positiva podrá ser extendido a más locales del barrio y ayudar así a vendedores y hosteleros vecinos a salir de esta situación de crisis.