En un trabajo podemos encontrarnos jefes de todo tipo. Más cercanos, más distantes, más permisivos, más estrictos, más simpáticos o más serios. Sin embargo, difícilmente encontraremos a un jefe que intente quemar vivo a un empleado.

Ha ocurrido en Viena, capital de Austria, el pasado viernes 2 de octubre. El jefe de una empresa discutió con uno de sus empleados a causa del rendimiento de trabajo de éste, llegando a una conversación un tanto acalorada.

Hasta tal punto llegó el enfado del gerente que no dudó en rociar con combustible al empleado y tratar de prenderle fuego.

Otro empleado evitó que el jefe quemara a su compañero

Estaba decidido, de hecho llegó a verter gasolina sobre su inferior y a punto estuvo de prenderle en llamas con un mechero en la sede de la empresa. Por suerte, otro empleado se encontraba en la oficina y evitó la tragedia.

El agresor consiguió escapar de la oficina, aunque tiempo después regresó al lugar de los hechos. Y a su llegada encontró a agentes de la Policía de viena, que procedieron a su detención.

El jefe, una vez detenido, explicó a los agentes que todo había ocurrido por que no estaba satisfecho con el trabajo de uno de sus empleados. Ni corto ni perezoso.

No obstante, negó haberle echado gasolina por encima y haberlo intentado asesinar; algo que si corroboraron los testigos presentes y la propia la víctima.

Otras noticia internacional relevante

En torno a 5.000 animales han sido encontrado muertos dentro de cajas de paqueterías en una estación logística situada en la ciudad de Luohe (China). Entre estos animales destacan perros, gatos, cobayas y conejos.

Los ejemplares fueron hallados por la protectora Wutuobang, observando con grave tristeza el fin al que fueron abocados miles de perros, gatos y otras especies.

Sin embargo, han informado que unos 250 han conseguido sobrevivir y que podrán ser adoptados por las familias que así lo deseen.

Por otra parte, entre los ejemplares que sobrevivieron había algunos que se encontraban en un delicado estado de salud, por lo que fueron enviados de inmediato a diferentes clínicas veterinarias.

Desde la protectora anteriormente mencionada informan que los animales «acabaron muriendo de asfixia, hambre o sed». Según los indicios, fueron colocados en jaulas de hierro o plástico y posteriormente introducidos en cajas de cartón; permaneciendo en ese estado durante una semana o más.

Estos animales, según indica un diario local se enviaban a compradores de todo el país. Concretamente, los ejemplares fallecidos fueron transportados en tres camiones durante el mes de septiembre desde una granja de cría de animales a la ciudad de Luohe.

Lo que resulta curioso de todo este asunto es que según expertos, la Ley Postal China prohíbe el envío de animales vivos en paquetes ordinarios.

Sin embargo, dos empleados de la empresa de paquetería Yunda, encargada del transporte de estos cinco millares de perros, gatos y conejos fallecidos; aseguran que la empresa permitía la entrega urgente de animales vivos «en cajas con agujeros»,