«Jerez no es el Mosto Tejero»

El programa de ‘Pesadilla en la cocina’ deja a Jerez y sus ciudadanos «por los suelos»

Este jueves 3 de octubre se estrenaba en La Sexta una nueva temporada del conocido programa de Alberto Chicote ‘Pesadilla en la cocina’. Curiosamente, el primer capítulo de esta edición tuvo lugar en el ‘Mosto Tejero’, situado en Jerez de la Frontera.

Partiendo del hecho de que este tipo de programas son un montaje dantesco de principio a fin, el ‘Pesadilla en la cocina’ del ‘Mosto Tejero’ ha dejado a Jerez de la Frontera y su gente «por los suelos», pero por suerte el «Mosto Tejero no es Jerez».

Desconozco la situación real en la que se encontraba el Mosto Tejero y Juanete Tejero (dueño del mosto) para prestarse a semejante vergüenza. Lo cierto, es que el programa más que ayudar ha servido para perjudicar la imagen del Mosto y dejar mucho que desear tanto de Juanete, como de todo el personal de trabajo. Por cierto Juan, ‘¿quiere una copita de Palo Cortao, picha?’.

Un dueño que sólo hace beber vino, cantar y divertirse con sus amigos; una cocinera sargenta que tiene ‘acojonados’ a todo el personal y unos camareros que a la mínima de cambio amenazan con pegarse o romperse la cabeza a botellazos. Esto es lo que interesa a un programa como ‘Pesadilla en la cocina’. Por no hablar del bonito lenguaje de nuestros amigos y vecinos jerezanos. Pero tanta culpa tiene el programa, como todo aquel que se presta a ello. No nos equivoquemos.

Un esperpento en toda regla del que todo jerezano que se precie ha sentido cuanto menos vergüenza. ¿Es necesario caer tan bajo para hacer reflotar tu negocio? Entiendo que para el pobre ‘Juanete’ era algo necesario, pero ni Chicote ha conseguido salvar al ‘Mosto Tejero’, que actualmente se encuentra cerrado, a pesar de la espectacular remodelación que experimenta el local de la mano de ‘Pesadilla en la cocina’.

Lo que más duele de todo esto es ver la imagen que proyectamos de los jerezanos y por extensión de toda Andalucía al resto de España. Aquí no trabajamos, aquí lo que hacemos es ir a nuestro puesto de trabajo, tomar una copita de ‘Palo Cortao’, cantar, bailar y pasarlo bien. ¿Verdad Juan, ‘Pichita? ¿A que sí Chicote?

En Andalucía y en Jerez particularmente tenemos un don. Habrá flojos como en todos lados, sí, en Lleida también hay flojos. Pero aquí, el jerezano y la jerezana madrugan, trabajan, se parten los cuernos día a día para llevar hacía adelante una familia, con más o menos medios. Y encima de todo, somos capaces de pasarlo de categoría, porque en nuestro tiempo libre nos tomamos nuestra copita de Palo Cortao y lo que haga falta.

Jerez es alegría, vinos, caballos, agricultura, flamenco y fiestas. Pero también somos trabajo, responsabilidad, saber estar y señorío. Y lo mejor de todo es que no tenemos que demostrar nada a nadie.